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jueves, 31 de mayo de 2012

DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS. LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

"En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo"


Icono de la Trinidad de Rublev


Sin embargo, lo que debe interesarnos sobre todo, en el misterio de la inhabitación de la Trinidad en el alma de los justos, son los deberes y las exigencias prácticas y aplicadas a la vida del misterio trinitario. Las exigencias se reducen a estas tres palabras clave: orden, purificación, recogimiento. La inhabitación es el misterio del recogimiento y de la purificación. Para comprender el motivo, basta con pensar en el llamado «principio de los contrarios», que se expresa en estos términos: dos realidades contrarias no pueden coexistir, al mismo tiempo, en el mismo sujeto. La acción del Espíritu que inhabita es íntima, silenciosa, delicada: no es fuego que devoro, no es un terremoto destructor, ni viento impetuoso, sino —para decirlo con la Biblia— un ligerísimo e imperceptible soplo. De ahí que, para advertirlo, se exige que el alma se ponga en afinidad psicológica con él: a fin de que, para decirlo con palabras de Pablo, las realidades espirituales se «adapten» a las realidades espirituales. Por esta razón, todos los grandes maestros de la vida cristiana no cesan de recomendar el recogimiento-silencio-custodia del corazón. La experiencia de Agustín es clásica a este respecto. Dice: «Envié fuera de mí a mis sentidos para buscarte, Dios mío, pero no te encontraron: yo te buscaba fuera de mí, mientras, que tú estabas dentro... Mal te buscaba, Dios mío...». Teresa de Ávila y Juan de la Cruz han hecho las mismas observaciones.

Por lo que se refiere a nuestros deberes con nuestros Huéspedes, diremos que han de ser tratados como trataríamos a un huésped de gran consideración: cuando llega un huésped limpiamos la casa; eliminamos todo aquello que pueda ofender la consideración que le debemos; la adornamos con flores, alfombras; le acompañamos, le rodeamos de mil atenciones y sorpresas; le ofrecemos regalos... No se trata más que de aplicar esta estrategia. Antes que nada hay que llevar cuidado con la limpieza «exterior» del cuerpo: yo diría casi que el modo de vestir-tratar-hablar debe estar marcado por un cierto señorío- elegancia. Así, la madre debe tratar con el máximo respeto —mejor aún, con veneración— el cuerpo de su hijo, debe vestirlo bien, antes que nada porque es templo del Espíritu. Una nueva mentalidad debe inspirar-orientar todas las relaciones sociales del bautizado. Como es obvio, también la práctica de las catorce obras de misericordia adquiere una nueva luz que —digámoslo también— las «sacramentaliza». En segundo lugar —y esto es aún más importante—, debemos purificar nuestra alma de todo lo que pueda disgustar a la Trinidad que inhabita, como el ejercicio del egoísmo en su triple forma del tener-gozar-poder, que, a su vez, se ramifican en los siete vicios capitales. Tenemos asimismo el deber de acompañar a nuestros tres Huéspedes con el silencio- recogimiento: abandonar al huésped es falta de educación... 

                                                      A. Dagnino. El misterio pascual del Cristo místico.


Vídeo de la Fiesta:

Lecturas del día:
http://www.aciprensa.com/calendario/calendario.php?dia=3&mes=6&ano=2012


martes, 29 de mayo de 2012

LA VISITACIÓN DE NUESTRA SEÑORA. 31 DE MAYO.

"¡Dichosa tú, que has creído!"  (Lc 1,45)




En la narración evangélica relativa a María hemos de señalar una circunstancia muy importante: ella fue, a buen seguro, iluminada interiormente por un carisma de luz extraordinario, como su inocencia y su misión debían asegurarle; en el evangelio se manifiesta la limpidez cognoscitiva y la intuición profética de las cosas divinas que inundaban su privilegiada alma. Y, sin embargo, la Señora tuvo fe, la cual supone no la evidencia directa del conocimiento, sino la aceptación de la verdad a causa de la palabra reveladora de Dios. «También la Bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe», dice el Concilio (LG 58). Es el evangelio el que indica su meritorio camino, que nosotros recordaremos y celebraremos con el único elogio de Isabel, elogio estupendo y revelador de la psicología y de la virtud de María: « ¡Dichosa tú, que has creído!» (Lc 1,45).

Y podremos encontrar la confirmación de esta virtud fundamental de la Señora en todas las páginas del evangelio donde aparece lo que ella era, o que dijo, lo que hizo, de suerte que nos sintamos obligados a sentarnos en la escuela de su ejemplo y a encontrar en las actitudes que definen la incomparable figura de María ante el misterio de Cristo, que en ella se realiza, las formas típicas para los espíritus que quieren ser religiosos según el plan divino de nuestra salvación; son formas de escucha, de exploración, de aceptación, de sacrificio; y, a continuación, también de meditación, de espera y de interrogación, de posesión interior, de seguridad calma y soberana en el juicio y en la acción, y, por último, de plenitud de oración y de comunión, propias, ciertamente, de aquella alma única llena de gracia y envuelta por el Espíritu Santo, pero formas también de fe, y por eso próximas a nosotros, no sólo admirables por nosotros, sino imitables. 

                                                                                            Pablo VI

Lecturas del día:


VIVIR EN EL ESPÍRITU


Decimos que hay personas «espirituales». En realidad, ESPIRITUALES SOMOS TODOS. Hay dentro de nosotros una presencia, una fuerza, un aliento que es Dios mismo latiendo. Y si le dejamos, entonces habla. Pero no se impone. Es ilusión en horas bajas, fortaleza cuando andamos doblados por la vida. Es compasión ante la miseria. Es imaginación para pintar mundos nuevos. Es una canción profunda. Es un grito de justicia. Es la palabra de amor que nos levanta cuando andamos doblados.

De  Pastoral SJ

domingo, 27 de mayo de 2012

PRIMERA COMUNIÓN EN LA PARROQUIA



VIGILIA PENTECOSTÉS EN LA CATEDRAL


¡ Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro ! ;
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres ;
rompe la tela de este dulce encuentro.


¡ Oh cauterio suave !
¡ Oh regalada llaga !
¡ Oh mano blanda ! ¡ Oh toque delicado !,
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga ;
matando, muerte en vida la has trocado.


! Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores
calor y luz dan junto a su querido !


! Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno
cuán delicadamente me enamoras !









sábado, 26 de mayo de 2012

AVISOS SEMANA 28 DE MAYO

Lunes 28
4:30 reunión grupo de Cáritas en la parroquia de Fátima
5:00 grupo de mayores en el centro parroquial
Miércoles 30
5:00 oración de silencio en la parroquia, con exposición del Santísimo.
Jueves 31
Fiesta de la Visitación de María
Domingo 3
Primer domingo de mes, colecta para Cáritas.

viernes, 25 de mayo de 2012

LA IGLESIA, LA CRISIS Y EL IBI


En Grecia, los popes ortodoxos, tan metidos en el alma de la gobernanza griega, han decidido echar una mano en la crisis económica por la que atraviesa aquella cuna de Europa. En Italia, la Iglesia ha ido negociando sus impuestos con el gobierno de Monti. En Francia no hace falta. La constitución laica no exime de impuestos.
En los ayuntamientos españoles, con el agua al cuello, se pide que la Iglesia pague el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y reconoce la labor que la Iglesia hace para con los pobres en momentos tan delicados.
No habría que sacar las cosas de quicio. Los edificios que sirvan para paliar la pobreza seguirían exentos de IBI, y los edificios culturales podrían entrar en la Ley de Mecenazgo. Es el momento del sentido común. No puede ni debe ser el arma arrojadiza de los gobiernos municipales, tan donosos y exquisitos con la Iglesia en vísperas electorales y tan desamortizadores,  ya sentados en la poltrona. Urge el sentido común.
Una guerra por estos temas es tan baladí que todos quedarían dañados. Es la hora del consenso, del sentido común, del acuerdo hecho en la distancia corta, del diálogo. Es la hora de dejar las guerras dialécticas y echar todos una mano.

De  Vida Nueva


jueves, 24 de mayo de 2012

PENTECOSTÉS 2012

"Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo"  (De la secuencia de la liturgia del día)

Icono de Theófanes de Creta. 1546. Monte Athos. Grecia.

Los apóstoles están todos sentados y forman un arco que se abre hacia nosotros. Sobre ellos viene el Espíritu Santo bajo forma de lenguas de fuego, pintadas en el icono como rayos que bajan del cielo sobre los apóstoles.
Un gran conocimiento ha iluminado la mente de cada uno de ellos. Esta sabiduría está representada por una aureola -el nimbo- alrededor de sus cabezas. El Espíritu Santo los ha iluminado.
El icono está pintado con tal arte que, a pesar de que los apóstoles son diferentes, los vemos como si todos fueran uno solo. Desde ahora y para siempre los discípulos de Cristo están ligados el uno al otro, unidos por el Espíritu Santo. Esta comunión, esta unidad, es la Iglesia.
Cada apóstol sostiene un rollo, símbolo de la enseñanza. También a nosotros se nos propone la enseñanza: el viejo de la corona, que es símbolo del mundo, el "Cosmos", se encuentra con nosotros; tiene en las manos un paño con los rollos. Entrad y recibid la enseñanza.
Entrad en la Nueva Alianza. La Iglesia siempre está abierta -figura del Cosmos- y está representada como si se encontrara sobre las puertas. Este icono de Pentecostés es imagen de la Iglesia eternamente viva, siempre abierta al que entra. A ella, como a un arroyo que no se seca, afluyen las gentes, generación tras generación.
El iconógrafo ha logrado hacer lo imposible: transmitir la acción que se está desarrollando fuera del tiempo, en la eternidad, de la cual llega a ser partícipe cualquiera que mire este icono.
El círculo de la Iglesia no tiene principio ni fin, no se puede partir y tampoco cerrar. En él está el sentido profundo de su Universalidad.




Era jueves. El cielo estaba gris; la tierra estaba cubierta de nieve y seguían cayendo voluminosos copos de nieve cuando el padre Serafín comenzó la conversación en un descampado cercano a su «pequeña ermita».
«El Señor me ha revelado —empezó el gran stárets— que desde la infancia deseas conocer cuál es el fin de la vida cristiana... El verdadero fin de la vida cristiana es la adquisición del Espíritu Santo de Dios...» ¿«Cómo “adquisición”? —le pregunté al padre Serafín—. No comprendo del todo.,. »
 Entonces el padre Serafín me cogió por los hombros y me dijo: «Ambos estamos en la plenitud del Espíritu Santo. ¿Por qué no me miras?». «No puedo, padre. Hay lámparas que brillan en sus ojos, su rostro se ha vuelto más luminoso que el sol. Me duelen los ojos.» «No tengas miedo, amigo de Dios; también tú te has vuelto luminoso como yo. También ahora tú estás en la plenitud del Espíritu Santo; de lo contrario, no habrías podido verme.»
Inclinándose entonces hacia mí, me susurró al oído: «Agradece al Señor que nos haya concedido esta gracia inexpresable. Pero ¿por qué no me miras a los ojos? Prueba a mirarme sin miedo: Dios está con nosotros». Tras estas palabras levanté los ojos hacia su rostro y se apoderó de mí un miedo aún más grande. «¿Cómo te sientes ahora?», preguntó el padre Serafín. «¡Excepcionalmente bien!» «Cómo “bien”? ¿Qué entiendes por “bien”?» «Mi alma está colmada de un silencio y una paz inexpresables.» «Amigo de Dios, ésa es la paz de la que hablaba el Señor cuando decía a sus discípulos: “Os dejo la paz, os doy mi propia paz. Una paz que el mundo no os puede dar” (Jn 14,27). ¿Qué sientes ahora?» «Una delicia extraordinaria.» «Es la delicia de que habla la Escritura: “Se sacian de la abundancia de tu casa, les das a beber en el río de tus delicias” (Sal 36,9). ¿Qué sientes ahora?» «Una alegría extraordinaria en el corazón.» «Cuando el Espíritu baja al hombre con la plenitud de sus dones, se llena el alma humana de una alegría inexpresable porque el Espíritu Santo vuelve a crear en la alegría todo lo que roza. Es la alegría de que habla el Señor en el Evangelio».

                                                                     Serafín de Sarov: Conversaciones con Motovilov.

Vídeo del día:

Lecturas:


miércoles, 23 de mayo de 2012

RECIBID EL ESPÍRITU


Poco a poco, vamos aprendiendo a vivir sin interioridad. Ya no necesitamos estar en contacto con lo mejor que hay dentro de nosotros. Nos basta con vivir entretenidos. Nos contentamos con funcionar sin alma y alimentarnos solo de pan. No queremos exponernos a buscar la verdad. Ven Espíritu Santo y libéranos del vacío interior.
Ya sabemos vivir sin raíces y sin metas. Nos basta con dejarnos programar desde fuera. Nos movemos y agitamos sin cesar, pero no sabemos qué queremos ni hacia dónde vamos. Estamos cada vez mejor informados, pero nos sentimos más perdidos que nunca. Ven Espíritu Santo y libéranos de la desorientación.
Apenas nos interesan ya las grandes cuestiones de la existencia. No nos preocupa quedarnos sin luz para enfrentarnos a la vida. Nos hemos hecho más escépticos pero también más frágiles e inseguros. Queremos ser inteligentes y lúcidos. ¿Por qué no encontramos sosiego y paz? ¿Por qué nos visita tanto la tristeza? Ven Espíritu Santo y libéranos de la oscuridad interior.
Queremos vivir más, vivir mejor, vivir más tiempo, pero ¿vivir qué? Queremos sentirnos bien, sentirnos mejor, pero ¿sentir qué? Buscamos disfrutar intensamente de la vida, sacarle el máximo jugo, pero no nos contentamos solo con pasarlo bien. Hacemos lo que nos apetece. Apenas hay prohibiciones ni terrenos vedados. ¿Por qué queremos algo diferente? Ven Espíritu Santo y enséñanos a vivir.
Queremos ser libres e independientes, y nos encontramos cada vez más solos. Necesitamos vivir y nos encerramos en nuestro pequeño mundo, a veces tan aburrido. Necesitamos sentirnos queridos y no sabemos crear contactos vivos y amistosos. Al sexo le llamamos "amor" y al placer "felicidad", pero ¿quién saciará nuestra sed? Ven Espíritu Santo y enséñanos a amar.
En nuestra vida ya no hay sitio para Dios. Su presencia ha quedado reprimida o atrofiada dentro de nosotros. Llenos de ruidos por dentro, ya no podemos escuchar su voz. Volcados en mil deseos y sensaciones, no acertamos a percibir su cercanía. Sabemos hablar con todos menos con él. Hemos aprendido a vivir de espaldas al Misterio. Ven Espíritu Santo y enséñanos a creer.
Creyentes y no creyentes, poco creyentes y malos creyentes, así peregrinamos todos muchas veces por la vida. En la fiesta cristiana del Espíritu Santo a todos nos dice Jesús lo que un día dijo a sus discípulos exhalando sobre ellos su aliento: "Recibid el Espíritu Santo". Ese Espíritu que sostiene nuestras pobres vidas y alienta nuestra débil fe puede penetrar en nosotros por caminos que solo él conoce. 

De  Eclesalia.net 

domingo, 20 de mayo de 2012

ASCENSIÓN

Dicen que la piedra
de ti quedó marcada
cuando prendiste tu vuelo.
¿Y la piedra de mi corazón?

Dicen que la piedra
en el desierto derramó agua
cuando Moisés le habló.
¡Qué sequedad en mi alma!

Te escondes en la nube
para alejarte de mí.
Estoy ciego en la niebla,
¿Qué voy a hacer sin ti?

Miro al cielo, no veo nada,
y mi poca fe que no alcanza,
tienes que venir para buscarme,
no tengo alas, ven, abrázame.

Si no te hubieras ido,
¿cómo te buscaría yo?
Sin ti me levanto.
Sin ti avanzo.
Sin ti sufro contigo.

Dicen que cuando te fuiste
nos dejaste el Paráclito
¿Qué palabras pueden hablar de mi amor?
¿Cómo pueden hablar de él así?
Del amor no se habla, se vive.

Dicen que con María
lo tenemos todo
pues ella te tiene a ti.
Pero con María te espero,
el amor no admite intermediarios.

Dicen que volverás como te fuiste
marcando la piedra de tu paso.
Marcarás la piedra de mi corazón
aplastando el enemigo
que todavía en él vive.

Antes de que te vayas
te añoro.
Antes de que te vayas
te espero.
Ven, ven.

                                 Abraham de la Cruz