ESTA ES UNA PÁGINA CREADA PARA INFORMACIÓN Y LA PARTICIPACIÓN DE TODOS LOS MIEMBROS DE LA UNIDAD PASTORAL DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR Y SAN MATEO DE SALAMANCA. Correo electrónico: bloganunciacion@yahoo.es
viernes, 30 de marzo de 2012
jueves, 29 de marzo de 2012
DOMINGO DE RAMOS
"Lo mismo que muchos se horrorizaban al verlo, así asombrará a muchos pueblos" (Is 52,14s)
La iconografía de la entrada en Jerusalén generalmente es la misma, no varía. Jesucristo entra en Jerusalén sentado sobre un pollino. Está vuelto hacia sus discípulos, que siguen al pollino. En la mano izquierda, Cristo sujeta un rollo, que simboliza el texto sagrado del Testamento; con la derecha bendice a los que se encuentran con él.
A su encuentro, desde las puertas de la ciudad vienen hombres y mujeres. Detrás de él está Jerusalén, una ciudad grande y majestuosa, con altos edificios muy apretados y compactos. Su arquitectura nos demuestra que el iconógrafo vivió rodeado de templos rusos. Los niños extienden sus mantos bajo las patas del pollino. Los demás tienden ramas de palma. A veces, en la parte baja del icono se ven también dos pequeñas figuras de niños. Uno está sentado, con una pierna agachada y algo alzada, sobre la que se inclina el otro muchachito, que está tratando de sacarle una astilla de la planta del pie. Esta escena de la vida cotidiana, llegada desde Bizancio, impresiona mucho y confiere vitalidad a la imagen; sin embargo, no disminuye el pathos de lo que está sucediendo. Los vestidos de los niños casi siempre son blancos, que simbolizan la pureza de sus almas, que carecen de malicia.
Como es habitual en los iconos rusos, los vestidos de todos los personajes adultos están pintados con arte y austera elegancia. Tras la figura de Cristo se levanta hacia el cielo una montaña, representada con los tradicionales medios simbólicos.
A su encuentro, desde las puertas de la ciudad vienen hombres y mujeres. Detrás de él está Jerusalén, una ciudad grande y majestuosa, con altos edificios muy apretados y compactos. Su arquitectura nos demuestra que el iconógrafo vivió rodeado de templos rusos. Los niños extienden sus mantos bajo las patas del pollino. Los demás tienden ramas de palma. A veces, en la parte baja del icono se ven también dos pequeñas figuras de niños. Uno está sentado, con una pierna agachada y algo alzada, sobre la que se inclina el otro muchachito, que está tratando de sacarle una astilla de la planta del pie. Esta escena de la vida cotidiana, llegada desde Bizancio, impresiona mucho y confiere vitalidad a la imagen; sin embargo, no disminuye el pathos de lo que está sucediendo. Los vestidos de los niños casi siempre son blancos, que simbolizan la pureza de sus almas, que carecen de malicia.
Como es habitual en los iconos rusos, los vestidos de todos los personajes adultos están pintados con arte y austera elegancia. Tras la figura de Cristo se levanta hacia el cielo una montaña, representada con los tradicionales medios simbólicos.
Concédenos, Señor, la gracia de vivir este tiempo en un profundo recogimiento interior. Dispón Tú mismo nuestro corazón para que acoja cualquier experiencia dolorosa, nuestra o de nuestros seres queridos, como una ocasión privilegiada de unirnos a Ti, que has querido salvarnos a precio de tu Sangre.
Sólo cuando aceptemos cargar con el dolor de otros, como Tú has asumido el nuestro, podremos celebrar de verdad tu Pascua y convertirnos en signos de esperanza para tantos hermanos nuestros que esperan nuestro amor y solidaridad.
Señor manso y humilde de corazón, Tú conoces nuestros sentimientos. Sabes que con la misma facilidad con que te acogemos entusiasmados te entregamos inmediatamente después a la muerte infame de nuestras traiciones, de nuestras indiferencias; y a pesar de todo, has querido seguir siendo nuestro Maestro. Concédenos que la meditación de tu Pasión grabe en nosotros los rasgos de tu rostro para que, mirándote, aprendamos a imitarte y a ser verdaderos discípulos tuyos.
Vídeo de este domingo:
Lecturas del día:
IDENTIFICADO CON LAS VÍCTIMAS
Ni el poder de Roma ni las autoridades del Templo pudieron soportar la novedad de Jesús. Su manera de entender y de vivir a Dios era peligrosa. No defendía el imperio de Tiberio, llamaba a todos a buscar el reino de Dios y su justicia. No le importaba romper la ley del sábado ni las tradiciones religiosas, solo le preocupaba aliviar el sufrimiento de las gentes enfermas y desnutridas de Galilea.
No se lo perdonaron. Se identificaba demasiado con las víctimas inocentes del imperio y con los olvidados por la religión del templo. Ejecutado sin piedad en una cruz, en él se nos revela ahora Dios, identificado para siempre con todas las víctimas inocentes de la historia. Al grito de todos ellos se une ahora el grito de dolor del mismo Dios.
En ese rostro desfigurado del Crucificado se nos revela un Dios sorprendente, que rompe nuestras imágenes convencionales de Dios y pone en cuestión toda práctica religiosa que pretenda dar culto a Dios olvidando el drama de un mundo donde se sigue crucificando a los más débiles e indefensos.
Si Dios ha muerto identificado con las víctimas, su crucifixión se convierte en un desafío inquietante para los seguidores de Jesús. No podemos separar a Dios del sufrimiento de los inocentes. No podemos adorar al Crucificado y vivir de espaldas al sufrimiento de tantos seres humanos destruidos por el hambre, las guerras o la miseria.
Dios nos sigue interpelando desde los crucificados de nuestros días. No nos está permitido seguir viviendo como espectadores de ese sufrimiento inmenso alimentando una ingenua ilusión de inocencia. Nos hemos de rebelar contra esa cultura del olvido, que nos permite aislarnos de los crucificados desplazando el sufrimiento injusto que hay en el mundo hacia una "lejanía" donde desaparece todo clamor, gemido o llanto.
No nos podemos encerrar en nuestra "sociedad del bienestar", ignorando a esa otra "sociedad del malestar" en la que millones de seres humanos nacen solo para extinguirse a los pocos años de una vida que solo ha sido muerte. No es humano ni cristiano instalarnos en la seguridad olvidando a quienes solo conocen una vida insegura y amenazada.
Cuando los cristianos levantamos nuestros ojos hasta el rostro del Crucificado, contemplamos el amor insondable de Dios, entregado hasta la muerte por nuestra salvación. Si lo miramos más detenidamente, pronto descubrimos en ese rostro el de tantos otros crucificados que, lejos o cerca de nosotros, están reclamando nuestro amor solidario y compasivo.
miércoles, 28 de marzo de 2012
martes, 27 de marzo de 2012
lunes, 26 de marzo de 2012
CUBA, LA IGLESIA Y LA PROPIEDAD PRIVADA
Aunque algo extenso, reproduzco íntegramente este artículo de Eclesalia.net acerca de la propiedad privada con ocasión de la visita del Papa a Cuba.
Como la posición con respecto a la propiedad privada constituye la columna vertebral tanto del sistema socialista como de la doctrina social de la Iglesia Católica, es oportuno repasar este tema en ocasión de la visita a Cuba del Papa Benedicto XVI.
Cuando leemos la historia de los primeros siglos del cristianismo constatamos maravillados como, hace más de un milenio y medio, los Padres y Doctores de la Iglesia (siglos II al V) eran más radicales que el más radical de los marxistas.
Clemente de Alejandría estableció el principio de que Dios creó los bienes de la tierra para el disfrute de todos y, por tanto, nadie debe vivir en la opulencia mientras otros viven en la miseria. Para San Jerónimo, todas las riquezas provenían de la injusticia; la persona rica es injusta o heredó su riqueza de una persona injusta. Según San Ambrosio, la naturaleza produce bienes para todos pero la avaricia los convierte en derecho de unos pocos. San Cipriano consideraba que la vida en común de los cristianos de los primeros tiempos era un ejemplo de la regla universal según la cual toda la especie humana debía compartir en condiciones de igualdad todos los bienes del mundo. San Agustín vio esta igualdad como un ideal de vida. Basilio el Magno predicó que toda la riqueza excedente pertenecía a los pobres y debía entregárseles inmediatamente. Juan Crisóstomo, Arzobispo de Constantinopla, escribió que “mío” y “tuyo” eran palabras que habían causado innumerables guerras en el mundo y debían ser eliminadas. “…Los pobres no envidiarían a los ricos porque no habría ricos. Tampoco los pobres serían despreciados por los ricos porque no habría pobres.”
En realidad, los Padres y Doctores de la Iglesia estaban proponiendo una sociedad sin clases 1,500 años antes del Manifiesto Comunista. Pero estas anécdotas patrísticas sólo tienen ya un valor histórico pues vinieron más tarde, en la Baja Edad Media, las interpretaciones escolásticas, principalmente de Tomás de Aquino, con sus distinciones entre posesión y uso de la propiedad privada y la influencia de Aristóteles. Con el correr de los siglos se afianzaron las interpretaciones a partir del derecho natural y surgieron también nuevas interpretaciones cuando se descubrió que éste no era aplicable en determinadas circunstancias. Casi siempre el análisis siguió un método deductivo, a partir de una norma o principio general; sólo en la segunda mitad del siglo XX la Teología de la Liberación adopta un método inductivo a partir del sufrimiento de los pobres y oprimidos. En el pensamiento de los últimos papas, desde Juan XXIII hasta Benedicto XVI, se observa un énfasis cada vez mayor en la función social de la propiedad privada.
Juan XXIII fue el primero de los papas en reconocer (“Mater et Magistra”) –en oposición a la ultraderecha religiosa- el papel que corresponde al Estado en garantizar la función social de la propiedad y colocó decididamente a la Iglesia del lado de las reformas sociales. Fue también el primero en introducir el concepto de derechos económicos (“Pacem in Terris”, 1963). En “Gaudium et Spes” (1965), el documento más importante del Concilio Vaticano II, inspirado por Juan XXIII y escrito en parte por el Arzobispo Karol Wojtyla (futuro Papa Juan Pablo II) se establece firmemente el compromiso de la Iglesia con los pobres.
Pablo VI, en su Encíclica “Populorum Progressio” (1967) destacó las dimensiones globales del conflicto social, que ya no era sólo entre ricos y pobres sino entre naciones ricas y naciones pobres, reiteró la responsabilidad social de la propiedad privada y llegó incluso a recomendar la expropiación por el Estado de las que no cumpliesen este requisito. Pablo VI señaló, además, las injusticias del llamado comercio libre y abogó por la planificación económica, por sistemas de apoyo a las naciones más pobres y por el cumplimiento del deber de solidaridad. Pablo VI reconoció un nuevo “hecho moral”, la interdependencia que conecta a cada persona con los problemas de la distribución desigual de los medios de subsistencia destinados originalmente para el uso y disfrute de todos.
En 1968, reunidos en Medellín, Colombia, 130 obispos latinoamericanos se comprometieron a una nueva acción pastoral que uniese la evangelización con la justicia. En “Octogesima Adveniens” (1971) Pablo VI orientó a las Iglesias locales a elaborar sus propias respuestas concretas a las necesidades urgentes de cambios sociales, politicos y económicos. El Sínodo de Obispos en Roma, “Justicia in Mundo”, que tuvo lugar ese mismo año, transcurrió con igual espíritu de compromiso con los pobres que la Conferencia de Medellín. El Sínodo sacó la justicia del marco legal y la puso al lado del amor al prójimo: “El amor cristiano a nuestros semejantes y la justicia no pueden separarse”.
En “Laborem Exercens” (1981) Juan Pablo II destacó algunos temas claves como el uso común de la propiedad privada, el salario justo y la preocupación por los pobres. En “Centesimus Annus” afirma la importancia del derecho a la propiedad privada, pero no como un derecho absoluto sino modificado por principios complementarios como el destino universal de todos los bienes.
Algo nuevo y de extraordinaria importancia en esta Encíclica es la observación del Papa de los cambios que habían tenido lugar en la naturaleza de la propiedad. En un principio la tierra era el factor decisivo en la producción, más tarde el capital –entendido como el complejo total de los medios productivos- y hoy el hombre, con sus conocimientos científicos y tecnológicos, se va convirtiendo en el factor decisivo.
En general, en la posición de la Iglesia con respecto a la propiedad privada, se fue acentuando con el tiempo –aunque nunca estuvo ausente- la función social de ésta. Los derechos de propiedad del individuo existen en un contexto socializado en el cual la propiedad sirve al bien común y el Estado tiene el deber de asegurar que así sea. Expresado con mayor o menor fuerza en las distintas épocas y Encíclicas, prevaleció siempre el principio de que el derecho a la propiedad privada es un derecho real pero secundario, subordinado a un derecho primario que es el destino común de todos los bienes. Por tanto, si la propiedad privada se opone o dificulta el acceso de los seres humanos a la comunidad de los bienes, cesa de ser legítima. Es este principio, claramente establecido por los últimos papas, el que permite arribar a posiciones comunes –aunque no idénticas- con el socialismo cubano, y convierte en causa compartida el esfuerzo de todos por edificar una sociedad más justa y solidaria.
domingo, 25 de marzo de 2012
AVISOS SEMANA 26 DE MARZO
Lunes 26.
4:30 Reunión grupo de Cáritas parroquial en Fátima
5:00 Reunión grupo de mayores en los locales
8:00 Eucaristía de la fiesta de la Anunciación.
9:00 Pinchos y refrescos en los locales. Las tapas las aportamos entre todos (hasta las 7:30 llevarlas a los locales). Los refrescos los pone la parroquia.
Miércoles 28.
5:00 Oración de silencio con exposición del Santísimo.
8:30 Celebración penitencial.
Viernes 30.
6:15 Vía Crucis preparado por los grupos de catequesis.
7:00 Eucaristía de la hermandad ferroviaria en los locales de la A. de París.
Domingo 1 de abril.
11:45 Bendición y procesión de Ramos desde el centro parroquial.
12:00 Eucaristía.
No hay misa de 1.
Debido al cambio de hora, a partir del lunes 26. las misas serán a las 8 de la tarde, de lunes a sábado.
Las personas que no pueda acudir a la celebración penitencial del miércoles 28 en la parroquia, pueden hacerlo el martes 27 a las 8:00 en la parroquia de San Mateo, o bien el viernes 30, también a las 8:00 en la de Fátima.
4:30 Reunión grupo de Cáritas parroquial en Fátima
5:00 Reunión grupo de mayores en los locales
8:00 Eucaristía de la fiesta de la Anunciación.
9:00 Pinchos y refrescos en los locales. Las tapas las aportamos entre todos (hasta las 7:30 llevarlas a los locales). Los refrescos los pone la parroquia.
Miércoles 28.
5:00 Oración de silencio con exposición del Santísimo.
8:30 Celebración penitencial.
Viernes 30.
6:15 Vía Crucis preparado por los grupos de catequesis.
7:00 Eucaristía de la hermandad ferroviaria en los locales de la A. de París.
Domingo 1 de abril.
11:45 Bendición y procesión de Ramos desde el centro parroquial.
12:00 Eucaristía.
No hay misa de 1.
Debido al cambio de hora, a partir del lunes 26. las misas serán a las 8 de la tarde, de lunes a sábado.
Las personas que no pueda acudir a la celebración penitencial del miércoles 28 en la parroquia, pueden hacerlo el martes 27 a las 8:00 en la parroquia de San Mateo, o bien el viernes 30, también a las 8:00 en la de Fátima.
sábado, 24 de marzo de 2012
NUEVA EVANGELIZACIÓN Y PARROQUIA
El jueves 22 en los locales parroquiales, tuvo lugar una muy interesante charla del sacerdote D. José Isidro Salgado con el título "Nueva evangelización y parroquia". En cuanto sea posible adjuntaremos un resumen de los contenidos.
En todos los últimos números de la publicación diocesana "Comunidad", el padre José Isidro Salgado viene escribiendo una sección sobre la nueva evangelización. Dada su importancia para que estemos al tanto de ello, adjuntamos el enlace de la diócesis para el que lo desee pueda tener acceso libre a dicha publicación y a los artículos del P. Salgado en particular.
FIESTA DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR
"El Señor esté contigo" (Lc 1,28)
Comentario acerca de la fiesta y el icono en http://www.ciberia.es/~jmarti/LAENCARNACIONDELVERBO.htm
Lecturas del día:
http://www.aciprensa.com/calendario/calendario.php?dia=26&mes=3&ano=2012
Nota:
Como la fiesta coincide con el domingo 25 de marzo, quinto de Cuaresma, éste tiene prevalencia, de modo que se traslada este año al lunes 26 de marzo.
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La página evangélica del anuncio a María atestigua el estilo con el que Dios se hace adelante para proponer y pedir disponibilidad a la persona humana, o sea, al diálogo.
El diálogo evangélico se desarrolla en la forma del don. El don de la alegría (Alégrate, María»): la Palabra de Dios ofrece alegría. El don de la gracia («llena de gracia»; «has hallado gracia»). El don del aliento (“no temas»): la delicadeza de Dios disuelve el miedo a él que revela un rostro misericordioso, el miedo a su comprometedora palabra. El don de la vitalidad (“concebirás y darás a luz un hijo”): el hijo es señal de vida y de futuro, exigencia de custodia y de servicio, responsabilidad con la vida. El don del Espíritu («el Espíritu Santo descenderá sobre ti»): es el primer pentecostés de María, y el Espíritu le indica la intención de posesión y custodia de parte de Dios, la demanda de colaboración. El don de la fe («porque nada hay imposible para Dios»): palabra final, llave que abre la disponibilidad consciente.
El diálogo evangélico se desarrolla en la forma del don. El don de la alegría (Alégrate, María»): la Palabra de Dios ofrece alegría. El don de la gracia («llena de gracia»; «has hallado gracia»). El don del aliento (“no temas»): la delicadeza de Dios disuelve el miedo a él que revela un rostro misericordioso, el miedo a su comprometedora palabra. El don de la vitalidad (“concebirás y darás a luz un hijo”): el hijo es señal de vida y de futuro, exigencia de custodia y de servicio, responsabilidad con la vida. El don del Espíritu («el Espíritu Santo descenderá sobre ti»): es el primer pentecostés de María, y el Espíritu le indica la intención de posesión y custodia de parte de Dios, la demanda de colaboración. El don de la fe («porque nada hay imposible para Dios»): palabra final, llave que abre la disponibilidad consciente.
Lecturas del día:
http://www.aciprensa.com/calendario/calendario.php?dia=26&mes=3&ano=2012
Nota:
Como la fiesta coincide con el domingo 25 de marzo, quinto de Cuaresma, éste tiene prevalencia, de modo que se traslada este año al lunes 26 de marzo.
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