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viernes, 12 de diciembre de 2014

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO

"El Señor me hace desbordar de gozo, y mi Dios me colma de alegría"  (Is 61,10)

El profeta Isaías. Siglo VIII.

Si la Iglesia es "casa del testimonio", comprendemos que la necesidad de testigos es necesaria cuando se desarrolla un proceso judicial. El evangelio de Juan indica que a lo largo de la historia se lleva a cabo un proceso inmenso en el centro del cual está Jesús -la verdad de Dios- y durante el cual la comunidad de los creyentes es constantemente llamada a estar, como testigo, de parte de Jesús, de parte de Dios, de ese rostro de Dios que Jesús ha dado a conocer. Nuestra comunidad debe hacer visible ese rostro con sus propias obras.
Bajo este punto de vista es útil volver a la primera lectura, donde el Espíritu Santo que irrumpe en el profeta y, luego, en Jesús se derrama ahora sobre la Iglesia. Pero debe estar atenta a «no apagarlo», como indica san Pablo. El Espíritu reviste a la Iglesia con un «manto de justicia», la capacita para que hable de Dios con las obras, para anunciar la buena noticia a los pobres de hoy día. Capaz de «vendar los corazones desgarrados»: debemos esforzarnos por sanar los corazones con una curación que no tiene nada de milagroso sino que requiere paciencia como herida que sólo cicatriza con el tiempo.
Otra de nuestras tareas es «proclamar la libertad de los cautivos y prisioneros», recordando que hay esclavos evidentes y otros latentes, pero no menos graves, por liberar. Finalmente estamos llamados a «proclamar un año de misericordia»: es necesario que comprendamos cómo nuestro tiempo -con frecuencia salpicado por el mal- debe mirarse con respeto y con espíritu de discernimiento como la ocasión de gracia que el Señor nos brinda.
Con la comitiva del Mesías-esposo revestido de justicia nace en nosotros la solidaridad, el compartir, hace estallar en nosotros ese gozo que no es verdadero si no es compartido. Sabemos bien que nunca estaremos a la altura de este programa de justicia y fraternidad, pero el recurrir continuamente al que es esposo y luz permitirá que la fuerza de la caridad no se debilite en nosotros.



Los mensajeros preguntaron a Juan quién era. ¿Qué responde el príncipe celeste, la estrella matutina, el ángel terrestre, Juan? Dice:«No soy», mientras todos quieren ser o parecer algo.
Quien lograse sólo tocar este fondo, habría dado con el camino más cercano, más breve, más llano y seguro hacia la verdad más alta y más profunda que se pueda conseguir en el tiempo. Para esto nadie es demasiado viejo, ni demasiado enfermo, ni demasiado pobre, ni demasiado rico. ¡Qué valor inefable se encierra en este «No soy»! Y, sin embargo, nadie quiere emprender este camino, se mire como se mire: en realidad somos y queremos o querríamos siempre ser, siempre encima del otro.
De aquí provienen todos los llantos y lamentos. Por eso no encontramos paz ni interior ni exterior. Este ser nada proporcionará de todos modos, en todos los lugares, con todos los hombres una paz total, verdadera, esencial, eterna; y sería lo más dichoso, seguro y noble del mundo 
(E. Susone, Opere spirituali. Le prediche, Alba 1971, 584-585).



Atribuyamos enseguida importancia a esta venida de Cristo al mundo; se trata de un hecho trascendental, colocado como clave normativa e interpretativa de todo el mundo religioso que de ahí se sigue.
La vocación cristiana es una vocación al gozo esencial para quien lo acepta. El cristianismo es fortuna, es plenitud, es felicidad. Podemos decir más: es una felicidad que no se contradice; el cristiano ha sido elegido para una felicidad que no tiene otra fuente más auténtica. El evangelio es una «buena nueva», es un reino en el que no puede faltar la alegría. Un cristiano irremediablemente triste no es auténticamente cristiano. Hemos sido llamados a vivir y a dar testimonio de este clima de vida nueva, alimentado por un gozo trascendente, que el dolor y los sufrimientos de todo orden de nuestra presente existencia no pueden sofocar y sí provocar a una expresión simultánea y victoriosa (Pablo VI,Discurso a la audiencia general del 4 de enero de 1978).


Lecturas del día:

Vídeo:



miércoles, 10 de diciembre de 2014

SURGIÓ UN HOMBRE...

            Así comienza el evangelio del tercer domingo de adviento. No se trata de Jesucristo. Él mismo dirá que no es el Mesías, ni el Profeta. No es la luz, pero apunta a la luz para que se reconozca en el mundo al único Mesías, al Profeta y a la luz que nos saque de las tinieblas.

            Muy necesitado anda nuestro mundo de hombres como éste de quien habla el evangelio y que se llamó Juan Bautista. Lo que ocurre es que su figura, tan mal vestido y tan mal comido, no casa con la modernidad. En la cultura de la imagen, lo más importante es la imagen. Pero justamente esto es lo que nos pierde. Siendo importantes las formas, todo se hunde cuando solamente importan las formas.

            ¿Qué distingue a un hombre como aquel de quien estamos hablando? ¿Qué tipo de personas –varones o mujeres- necesita nuestro mundo? Podemos trazar su figura, al hilo del mismo evangelio, con trazos vigorosos y hasta rudos:

Hombres que traigan buenas noticias a los que sufren. Pero, para ser buenas, han de ser verdaderas. Lejos de cualquier demagogia. No obligados a desdecirse al día siguiente de lo que dijeron el anterior.
Hombres que conozcan y reconozcan sus límites. Sin parafernalias ni afanes de grandeza y menos de superioridad. Que se sitúen en medio de la cruda realidad como sus convecinos buscando salidas a este mundo nuestro injusto y roto.
Hombres auténticos porque viven lo que piensan y dicen. Dispuestos, por tanto, a mantenerse sobre el alambre de la inseguridad. Y a merced de quienes ni soportan ni quieren la verdad y viven instalados en la desigualdad del género humano, porque así a ellos les va “bien”.
Hombres no iluminados y deslumbradores con ideas descabelladas, que no soportan la confrontación. Por el contrario hombres que emiten esa luz tenue que permite ver con claridad los contornos, todos los contornos, de la realidad. Luz que procede del interior, de una fina sensibilidad para todo lo humano y de una firme voluntad de buscar soluciones a los problemas.
Esos hombres nunca se identifican a sí mismos con la luz, pero apuntan siempre a ella. Y ponen a las personas en camino.

            La historia nos ha regalado hombres así. Por referirnos a algunos y no muy lejanos (del s. XX) hemos conocido a sabios como Einstein, políticos como Gandhi o, más cercanos a nuestro entorno, De Gasperi, Adenauer, gente muy sencilla como la Madre Teresa de Calcuta... Quizá hoy, estos rasgos los tiene el Papa Francisco, tan distinto de sus antecesores inmediatos, tan frágil y vulnerable, tan cercano pero tan directo. Ojalá muchos nos pongamos a la escucha de “lo que suelta” cada día, tan alejado del discurso fácil y rutinario, pero tan comprometedor y duro de digerir. Pero que suena a verdadero y transformador. Larga tarea tenemos si hemos de cambiar para ser personas de este corte que aporten algo positivo a nuestro mundo.


                                                                                               JOSÉ MARÍA YAGÜE


domingo, 7 de diciembre de 2014

CÁRITAS DE LA UNIDAD PASTORAL

Las reuniones del grupo de Cáritas de la UP han cambiado de día y hora.
Se trasladan a los martes a las 5, en la parroquia de Fátima.


INFORME FOESSA PARA CASTILLA Y LEÓN




Calatrava acogió el acto que tuvo lugar el día 4 de diciembre a las 8 de la tarde en el aula Teresa de Jesús.
Raúl Flores, técnico del equipo de estudios de Cáritas Española y sociólogo experto en exclusión social se encargó de desgranar los aspectos más importantes del informe sobre exclusión y desarrollo social en Castilla y León. 

Las constataciones del VII Informe FOESSA y del  Informe sobre la Exclusión y desarrollo social en Castilla y León ofrecen tanto elementos para la preocupación, dada la envergadura de los efectos que la crisis ha tenido en la estructura social del país, como razones para la esperanza, a la luz de las fortalezas que muestran ámbitos como la participación social, la solidaridad, el voluntariado y las redes familiares.
Flores comenzó su exposición explicando por un lado los datos económicos y por otro, muy importante el tema de la exclusión social, entendido como un proceso de pérdida de integración o participación de la persona en la sociedad.
3 de cada 10 personas en Castilla y León sufre la exclusión del empleo.

Continuó analizando los tres ejes fundamentales que se ven afectados en la exclusión social:el económico, el político y el social - relacional. Donde podemos ver cómo la fractura social se ha ensanchado desde 2007. En Castilla y León un 14% de los hogares se encuentra en situación de exclusión, lo que supone un total de 134.000 hogares. El primer factor que indica esto es el desempleo, pero no solo la economía de los hogares ha empeorado, el deterioro social se extiende a otros ámbitos como la vivienda o la participación política, la salud...

Salidas a la crisis
Desde FOESSA y Cáritas se hace una reflexión de elementos a tener en cuenta para no volver a caer en los mismos errores. 
Respecto al EMPLEO: no crear cualquier tipo de empleo, existe una debilidad de nuestros sistema productivo y una generación expulsada.
En cuanto a las POLÍTICAS SOCIALES: subordinadas a la austeridad, recortes incompatibles con la Europa 2020 y toma de decisiones contrarias a la voluntad de la sociedad. Nos encontramos en crisis un modelo social que buscaba la cohesión social. El efecto amortiguador de las políticas sociales en España se está erosionando teniendo en cuenta además que dos tercios de la exclusión provienen de antes de la crisis. 
En cuanto a la FAMILIA Y LA SOCIEDAD CIVIL: resiste, pero comienza a debilitarse, existe una esperanza desmovilizada, hay una baja participación ciudadana. Sobre todo hay que destacar el papel de las personas mayores.

Raúl Flores finalizó su exposición mencionando algunos riesgos a tener en cuenta y destacando las oportunidades:
- Revisar nuestras preferencias.
- Participar y fortalecer valores cívicos.
- Ser autocríticos.
- Priorizar, revisar las preferencias.

Más información con toda la documentación del informe descargable en:



RETIRO DE ADVIENTO

El próximo sábado 13 de diciembre de 10:30 a 5 en los locales de San Mateo (Sala de las Manos, puerta trasera de la Iglesia) se celebrará el retiro de Adviento para la Unidad Pastoral. Se hace en ese lugar para facilitar la participación de las personas mayores.
Apuntarse en despacho de San Mateo y en la sacristía de la Anunciación. Sería un gesto de fraternidad que nos quedáramos a comer y seguir construyendo la familia cristiana.
Plazo de apuntarse hasta el día 11 de Diciembre.



sábado, 6 de diciembre de 2014

INMACULADA CONCEPCIÓN

"Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo"  (Lc 1,28).

Virgen de Vladimir. Siglo XII

"En ti se alegran, oh llena de gracia, todas las criaturas, el coro de los ángeles y el género humano. Templo santificado y paraíso espiritual, gloria de la virginidad, en tí Cristo se hizo carne, y se convirtió en Niño aquel que desde siempre es nuestro Dios. Él hizo de tu seno su trono, ensanchándolo más que los cielos".
(San Juan Damasceno)


En la fiesta de la Inmaculada, más que hablar de María, sentimos el deseo de acercarnos a ella para que nos introduzca en el misterio de su virginidad, que es un misterio de silencio; en el misterio de su inocencia absoluta, que es un misterio de gozo.
María ya está revestida con vestiduras de salvación, tiene su vestido blanqueado en la sangre del cordero antes de su nacimiento. El Padre, de algún modo, la ha bautizado de antemano en el misterio de la muerte y resurrección de Cristo para presentarla al mundo tota pulchra, toda hermosa. La fascinación de María está en ignorar su propia belleza: su humildad, su transparencia que la hacen vivir mirando fuera de sí misma, toda donación.
María, virgen y madre, imprime al misterio cristiano su aspecto más sugestivo y fascinante; es un nostálgico reclamo a la pureza, a la inocencia. Incluso el hombre más experimentado en el mal difícilmente puede sustraerse a la fascinante atracción de la inocencia y la virginidad.
Nuestro amor a María esencialmente debe traducirse en el deseo de vivir profundamente, sinceramente, su misterio; deseo siempre más vivo, más hondo, de sumergirnos en su pureza, como un bautismo en su inocencia para salir purificados, revestidos con vestiduras de salvación.
Para cualquier alma, el contacto con la Virgen santa es un contacto que purifica y salva. De algún modo, es ya un contacto con la humanidad del Señor que tomó carne en ella. Nosotros, que nos sentimos tan pobrecillos y frágiles, debemos lograr, por la fe, descubrir cada vez más el milagro de la presencia de María entre nosotros.




 La aurora es un momento fabuloso: el que precede inmediatamente al salir el sol. Antes sólo eran tentativas. Un leve palidecer el cielo por oriente, apenas visible en la noche. Sigue un clarear creciente, lentamente al comienzo, luego más rápidamente, siempre más rápidamente. Finalmente un instante en el que el surgir de la luz es tan victorioso y ardiente, el esplendor tan cegador a los ojos habituados a la noche, que nos podríamos creer ante el mismo sol: apenas un instante después, como una llamarada, su luz arde en el hilo del horizonte. Y finalmente el sol. Hasta ese momento, nos podíamos haber engañado, pues ya se transparentaba en lo que sólo era la aurora. Lo mismo la Inmaculada concepción. Primero, a lo largo de los siglos precedentes, se trataba del alba de Cristo, de los comienzos de su pureza y santidad, ya maravillosos considerando que se realizaban en la naturaleza humana, pero aún oscuros respecto a El. María es el culmen de la aurora, el surgir del día. Pero su luz ilumina a todos. La Inmaculada concepción distingue a María de los demás humanos sólo para unirla más a Cristo, que pertenece a todos (...).
Tras el decreto que estableció la venida de Cristo, se da esta larga preparación que ya la realiza inicialmente y que llena toda la historia antigua de la humanidad. Ahora bien, toda esta preparación lleva a María, porque ella (...) es portadora de Cristo. La preparación es inmensa: es la única obra de Dios mismo en este mundo; se compromete con todo su amor: haciendo confluir, en virtud de su gracia, todo lo que en nuestros esfuerzos humanos hay de verdaderamente bueno: se plasma una naturaleza humana que será la suya.
Llega un día en que todo está preparado. En la Virgen todo se reúne para pasar de ella al Hijo (...). María es la figura absoluta y total, y lo es para siempre, porque, siendo Madre de Dios, es la que une el Hombre-Dios con la humanidad (É. Mersch, La théologie duCorps mystique, I, Tournai 1944, 219-221).


Lecturas:
http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2014-12-08


viernes, 5 de diciembre de 2014

FIESTA DE NAVIDAD






La fiesta de Navidad de todos los grupos de la unidad pastoral tendrá lugar el domingo 14 de diciembre de 5:30 a 8 en el salón de la Gaceta (Avda. de los Cipreses).
Habrá villancicos, pequeñas obras de teatro….
Entrada libre hasta cubrir el aforo del salón.
Os esperamos para vivir el Adviento con la alegría y esperanza del nacimiento del Niño Dios.


AVISOS SEMANA 8 DE DICIEMBRE

Martes 9 
-  A las 4:30 se reúnen para rezar y formarse el Grupo de la Legión de María en los locales de San Mateo.
-  El grupo de Cáritas de la UP se reúne a las 5 en Fátima.
-  Oración de Silencio, con exposición del Santísimo, a las 6 en la Anunciación.

Miércoles 10
-  A las 6 habrá Celebración comunitaria de la Penitencia en la Iglesia de la Anunciación del Señor.

Jueves 11
-  A las 6 de la tarde todos los grupos de catequesis y los padres tendremos la Celebración de Sembradores de Estrellas para prepararnos al nacimiento del Niño Dios en la Iglesia de San Mateo.
-  A partir de las 5, clases de guitarra de la UP en los locales de la Anunciación.
-  En el despacho de San Mateo a las 8 se reúne el Equipo de Liturgia de la UP.

Viernes 12
-  Taller de punto a las 5 en los locales de la Anunciación.

Sábado 13
-  Retiro de Adviento. De 10:30 a 5 de la tarde en los locales de la iglesia de San Mateo.

La Hermandad de la Borriquita celebrará la  "Operación Juguete”  los días 12 y 13 de Diciembre en el centro comercial  VIALIA de 5 a 9 a favor de la Sociedad San Vicente de Paul.

MISA NAVIDEÑA – El 13 de Diciembre a las 5:45 en la Iglesia de San Mateo con la Bendición de los Niños Jesús. Esperamos que vengan todos los niños y niñas de catequesis.


jueves, 4 de diciembre de 2014

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

"Muéstrame, Señor, tus caminos, instrúyeme en tus sendas"  (Sal 24,4).

Juan Bautista nos señala el camino

Una metáfora domina las lecturas de hoy: es la del "camino". Correlativa a la del camino, aparece la idea de Iglesia como nuestro ser pueblo que se forma poniéndose en camino. Isaías se dirige a un pueblo desconfiado, con necesidad de consuelo y ayuda para ponerse en marcha; necesitamos profetas capaces de hablar al corazón, profetas de confianza, no de desventuras. Ante la devastación de nuestras conciencias, bombardeadas por mensajes negativos y nihilistas, es importante para cada uno de nosotros el aliento que nos llega del mensaje profético.
También las palabras del Bautista apuntan en esta dirección, preparando nuestro corazón a la venida del que bautizará con Espíritu. Ciertamente su figura austera y penitente no deja de ir contra nuestro estilo de vida cuando ya no sentimos necesidad de conversión: una consolación "barata" no nos enriquecería con frutos duraderos.
Es indispensable sobre todo nuestro testimonio inspirado en una fe honda en la salvación que nos ofrece Dios, nuestro querer ser pueblo de Dios atraídos por la promesa del Bautista, para después convencer a los demás de la salvación inminente. Por otra parte, siempre nos acuciará la pregunta de los escépticos: ¿es que vale la pena? La Palabra de Dios nos responde que sí vale la pena. La carta de Pedro nos recuerda que éste es un tiempo lleno de la presencia de Dios y sólo podemos verlo así creyendo de verdad y comprometiéndonos con nuestra existencia: la promesa de «cielos nuevos y tierra nueva» genera en el que cree una vida de auténtica santidad, y ella misma es anuncio y signo tangible de aquel mundo nuevo.


Tú nos hablas, Señor, a través de los profetas totalmente inmersos en las vicisitudes de su pueblo y de su tiempo capaces de estar solos o de ir al desierto a proclamar la Palabra a los que le siguen.
Tú nos hablas, Señor, por los testimonios dispuestos a compartir las angustias de sus hermanos, los temores y dramas de los hombres y llenos de fe para indicar tu presencia activa, tu promesa suscitadora de vida.
Tú nos hablas, Señor, por hombres que saben oponerse valientemente a las modas, costumbres, prejuicios, tópicos de sus contemporáneos y a la vez solidarios en el buscar tu rostro que salva, en el hablar al corazón del que desespera.
Te rogamos mires a tu Iglesia, la Iglesia de nuestros días, a nosotros que somos tu pueblo, constituidos por tu gracia en profetas y testigos de tu verdad: concédenos ser mediadores de tu consuelo en el momento mismo de denunciar las hipocresías propias y ajenas. En el desierto de nuestra sociedad haz resonar tu Palabra, para que también "salgamos", confesando nuestros pecados para ser de nuevo inmersos en la gracia de tu Espíritu.


¡Oh grandeza del amor, por el que amamos a Dios, lo preferimos, nos dirigimos a él, le alcanzamos, lo poseemos! Si me pregunto por tus características, caigo en la cuenta de que eres el camino maestro, que acoge, dirige y guía a la meta; eres el camino del hombre a Dios y el camino de Dios a la humanidad.
¡Oh camino feliz, sólo tú conociste el cambio de grandes bienes, por los que vino nuestra salvación! Tú has conducido a Dios hacia los hombres, tú diriges los hombres hacia Dios. Él descendió por este camino cuando vino a nuestro encuentro; nosotros lo recorremos hacia arriba, cuando vamos hacia él: ni Dios podía venir a nosotros, ni nosotros podíamos ir a él, sino por medio del amor.
No sé cuál sea el mayor elogio que se pueda decir de ti, si afirmar que has hecho bajar a Dios del cielo, o que has elevado al hombre de la tierra al cielo; grande es tu poder, si por tu medio Dios se ha humillado tanto y el hombre ha sido ensalzado tanto.
                                                                                           
                                                                                                    Hugo de San Víctor


Vídeo de la semana:

Lecturas del día:


martes, 2 de diciembre de 2014

CONSOLAD A MI PUEBLO

            El término “consolar” suena un tanto cursi, dulzón, feminoide. Se piensa, al escucharla, en esas palabras inútiles siempre, puramente formalistas a veces, y casi nunca auténticas que se dirigen a los “dolientes” en los duelos. Sin embargo, es una muy hermosa palabra. Y más hermoso todavía el “oficio” de consolar. Porque el ser humano pasa por muchas situaciones de aflicción. ¿Puede haber algo más necesario y bello que traer paz, consuelo y alegría a quien sufre, cualquiera que sea el motivo? La dificultad está en hallar las actitudes, las palabras concretas y la cercanía para aportar bálsamo eficaz a las heridas del corazón.

            Porque hay actitudes que no sirven para consolar. Por ejemplo, minusvalorar el sufrimiento del otro, o pretender que uno ya ha pasado por ahí y por cosas peores. No vale tampoco hablar de un futuro mejor sin motivos reales que lo avalen. De nada sirven las palabras huecas que se dicen porque “algo hay que decir”.  Y, por supuesto, pretender consolar sin com-padecer, desde la distancia y la indiferencia, se parece más al  insulto que al consuelo.

            Únicamente aporta consolación quien es capaz de hacer ver y sentir a quien sufre que dentro de él mismo existen motivos reales y fuertes que aportan más gozo y esperanza que el dolor provocado por el trance que se atraviesa. Y únicamente aporta consolación quien experimenta realmente, sin decirlo, el dolor de aquel a quien se quiere consolar. Sólo quita sufrimiento quien carga con él. Sólo alivia a otro quien se implica personalmente  en su dolor. Además, no hay consuelo eficaz si no se pone a la persona en camino, con sacrificio, hacia nuevas experiencias de plenitud y alegría.

            Son muchos los momentos en los que las personas necesitamos ser consoladas. Eficazmente consoladas. El mensaje del segundo domingo de Adviento comienza con estas palabras: “consolad, consolad a mi pueblo”. Este pueblo estaba en el destierro. El  profeta que ha de consolar es también un desterrado. La diferencia estriba en que éste sabe algo más. Tiene la firme seguridad de que el destierro tiene un final. Que hay esperanza porque Dios interviene, porque la propia patria no está tan lejos. 
         
           ¡Cuántos exilios padecemos los hombres de hoy! Graves son los de quienes se han visto obligados, forzosamente obligados,  a emigrar para poder comer. Grave exilio el de quienes perdieron su trabajo y, además de carecer de medios para sobrevivir, se sienten inútiles y onerosos para la familia y la sociedad. Muy grave exilio el del fracaso de quienes un día inauguraron una convivencia que se prometía feliz y terminó lejos del un día amado o amada, lejos también de los hijos.

            Pero hay un destierro que nos afecta a muchos más: vivir lejos de nosotros mismos. Alienados y deshumanizados. Hombres y mujeres convertidos en productores y consumidores, patronos y siervos, publicistas de algo en lo que no creen y seguidores embobados de ideas ajenas o modas efímeras. Sin capacidad de volver sobre sí mismos y buscar dentro lo que fuera no se encuentra.  Que bueno sería si esta próxima Navidad significase el camino de vuelta al interior, hacia el silencio de Belén y Nazaret. En la sencilla Verdad del pesebre (austeridad y autenticidad) encontraremos el consuelo que todos necesitamos.                                                       

                                                                                               JOSÉ MARÍA YAGÜE