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jueves, 14 de agosto de 2014

ASUNCIÓN DE LA VIRGEN

"El Señor ha mirado la humildad de su sierva"  (Lc 1,48)

Icono de la Dormición de laVirgen. Teófanes de Creta. S. XVI

La persona de María encierra y realiza en sí misma un camino particular de fe a pesar de la elección que la consideró no afectada por el pecado original y que la hizo Madre de Dios, «la que avanzaba "en la peregrinación de la fe"» (Redemptoris Mater 25). Este avanzar por el camino de la fe la convierte también en un posible modelo para todo el que quiere comprender lo que significa reconocer el total señorío de Dios sobre su propia vida.
Este señorío encuentra su realización ya en el ámbito de nuestro camino de crecimiento humano. A medida que el señorío de Dios entra en nuestra historia conseguimos ver con unos ojos nuevos la realidad que nos rodea. Nuestros ojos no ven ya sólo los abusos, las injusticias de quienes oprimen al débil, las mentiras de quienes tienen la soberbia en su propia lengua, la riqueza que se convierte en muerte del pobre... Poco a poco nuestros ojos se vuelven semejantes a los de María, a esos ojos que la hacen capaz de reconocer el poder de Dios que actúa en la historia en favor de la justicia y de la paz, y nos damos cuenta de cómo nosotros mismos podemos volvernos, a nuestra vez, historia de liberación, precisamente como María, si nos confiamos a este anuncio.
El señorío de Dios encuentra también su realización en nuestro camino de fe. Con María nos damos cuenta de que somos «siervos del Señor», llamados a proclamar la obra del Señor y sus maravillas, llamados a «engrandecer» su presencia en nuestra vida. Con María no tenemos miedo a reconocer frente al mundo nuestra elección, no tenemos miedo a llamarnos siervos e hijos de Dios, no tenemos miedo a la obra que el Espíritu Santo está realizando en nosotros. Este camino se realiza a través de la oración, a través del servicio y a través del testimonio, junto con María, que fue capaz de hacer efectivos, en su propia carne, su oración del Magníficat, su servicio a los otros (la visitación fue antes que nada respuesta a una necesidad de Isabel) y su anuncio de liberación.
El último anuncio de este señorío de Dios sobre nuestra vida tiene lugar cuando conseguimos comprender que éste no permanece extraño a nuestra corporeidad. Lo podemos intuir ya en el anuncio de la encarnación o sentirlo en nuestra vida a través de la corporeidad de los distintos sacramentos. La realidad de la resurrección, que para nuestra naturaleza humana se vuelve ya eficaz en la asunción de María al cielo, es la última llamada a abandonar asimismo nuestro cuerpo al poder del Reino de Dios. Hasta nuestro cuerpo, con sus necesidades ínfimas y con sus deseos más elevados, con sus gritos de «¡tengo hambre!» y sus «¡te amo!», está incluido en el Reino de Dios. El cuerpo de María, que llevó en él el cuerpo del Verbo encarnado e hizo frente también al dolor de la historia, se vuelve en su asunción la promesa y la realización del hecho de que nuestros sueños, nuestros deseos, nuestras necesidades, no puedan apartarse de la presencia divina que ha tocado nuestra vida.

Lecturas del día:


martes, 12 de agosto de 2014

LA MUJER CANANEA

            Jesús se ha retirado con sus discípulos fuera de los confines de Galilea. Anda dedicado a la instrucción de los discípulos, formando lo que más tarde sería la iglesia apostólica. En el centro de esa instrucción, su núcleo, está el amor a los semejantes, que comporta casi siempre cargar con cruces que podrían evitarse si el objetivo de la vida se pone en la “buena vida”.

            El grupo recorre parajes ahora tristemente famosos por las guerras: los confines de Tiro y Sidón. La antigua Fenicia, hoy el Líbano y Siria. La guerra, el terror, la descalificación y el odio por motivos raciales y religiosos se han asentado en estos territorios. La cosa no es de ahora, viene de muy, muy lejos. Precisamente el evangelio del domingo nos habla  ya de esta mala sintonía entre los judíos y los extranjeros.
La escena que nos presenta el evangelista Mateo ofrece aristas punzantes. Los discípulos quieren que Jesús despida a una señora extranjera que viene tras ellos rogando insistentemente su intervención a favor de una hija enferma. El comienzo del diálogo entre Jesús y esta señora es bronco y desagradable. Resulta difícil de captar el sentido del insulto del que la señora resulta víctima. No nos imaginamos fácilmente a Jesús tildando de “perra” a una pobre señora necesitada y suplicante. Se nos escapan los matices y las modulaciones, pero el hecho está descrito así. La insistencia de la mujer, no exenta de agudeza pero en los límites de la humildad y el servilismo, es calificada por Jesús como modelo de fe. De hecho, el “final feliz” (la curación de la hija enferma) es consecuencia de esta fe inquebrantable y de la tenaz persistencia en la súplica.

            Por todo ello, el relato deja un sabor agridulce. Agrio porque pone de relieve la distancia y el mal entendimiento entre los pueblos, distancia y falta de sintonía en las que Jesús parece participar. Agrio también porque, una vez más, los discípulos quieren que la mujer sea despedida (cosa que la traducción litúrgica disimula cambiando el término “despedir” por el de “atender”), poniendo de manifiesto su no implicación en la solidaridad, como ocurriera antes de la multiplicación de los panes.

            Pero dulce porque la extranjera obtiene lo que desea: la compasión de Jesús que realiza la curación. Más allá de los puros sentimientos, del relato emergen dos grandes consecuencias, necesarias hoy para el logro de la paz entre pueblos históricamente enemigos:

             El diálogo, la acogida del otro, no desde posturas de poder o superioridad sino de comprensión de la necesidad del que está en el otro lado. Misiles y bombardeos sólo destruyen, ahondan las heridas y no aportan solución. La compasión está en la raíz de cualquier salida positiva a toda situación de conflicto. Sin ponerse en el pellejo del otro no hay solución que valga.

            También nosotros tendremos que aprender. Los nacionalismos ibéricos no aportarán nada bueno a la convivencia cuando el chauvinismo y el rechazo visceral pretenden imponerse caprichosamente haciendo imposible todo diálogo constructivo.

                                                                           JOSÉ MARÍA YAGÜE




miércoles, 6 de agosto de 2014

19 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

"No temas, yo estoy contigo"  (Hch 18,10).

Mosaico siglo XII. Sicilia.

Elías en el Monte Horeb

Los tres textos de la liturgia reflejan el tema de la fe en el Dios-con-nosotros, presente y activo tanto en la historia universal como en los acontecimientos personales de cada uno. Y a su vez, nos proponen una reflexión sobre la continuidad de la experiencia de fe judía y cristiana, de la diferencia de calidad y modos. Elías, Pablo y Pedro son tres campeones con quienes podemos confrontar nuestra experiencia de fe en el Dios trascendente, supremo y santo, que es todo para el hombre; el Dios de los "padres" envuelto en aureola misteriosa es el Dios que actúa dentro de la historia como el que salva; el Dios cuya esencia es incognoscible, pero cuya voluntad y deseo se inclinan en favor del hombre, en mimarlo y llevarlo cogido de la mano. Esto no permite fáciles abstracciones filosóficas, sino empeñar todo el ser en la opción fundamental de la fe. No son simples mensajes, sino hechos. El Dios "totalmente otro" no se manifiesta en imágenes, sino que se revela mediante la Palabra y, al llegar la plenitud de los tiempos, en el Hijo unigénito. La fe no puede quedar relegada a la esfera afectiva del hombre. La fe es compromiso y empeño, pues la historia no es una secuencia de hechos, sino un único acontecimiento salvífico, cuya trama la teje Dios con toda la humanidad.


Concédenos, Señor la vista que nos permita ver tu amor en el mundo, a pesar de los chascos humanos. Concédenos la fe para confiar en tu bondad, a pesar de nuestra ignorancia y debilidad. Concédenos el conocimiento, para que sigamos orando con un corazón consciente, y muéstranos lo que cada uno de nosotros tiene que hacer para favorecer la llegada del día de la paz universal.
(los astronautas del Apolo VIII, desde el espacio, el 24 de diciembre de 1968).


Dios mío, he nacido para contemplarte, para vivir en ti, para actuar por ti. Sólo la conciencia de servirte fielmente puede darme la paz. Tengo miedo de pensar que no soy digno de ti. Este es el verdadero "temor de Dios", Dios mío, he crecido y he tenido que soportar que seas un desconocido no sólo de pensamientos, sino también de palabras y de obras... En mi interior me he propuesto resarcir esas ofensas, ser impecable y valiente caballero tuyo.
Me he equivocado, he pecado contra ti, no me he entregado a ti con todas mis fuerzas, me he distraído; también yo te he ofendido. He tenido miedo de cumplir tu voluntad; han surgido en mí prepotencias y villanías que de ningún modo quería sentir. Pero la violencia usada en tu nombre o -mejor- la resistencia al mal en tu nombre es santa, aunque resulte dolorosa a alguien. Y como alguien, Dios, quieres que esté yo, y estaré con el más fuerte para participar de su fuerza, si bien, pienso, después, que esto puede bloquearme de cara a uno más débil que yo, de cara a alguien que tengo más necesidad que yo. No obstante, ¿perderé la fuerza que tengo?, ¿se me comunicará la debilidad ajena? Quizá, el riesgo existe, pero la salvación consiste en neutralizar las influencias o, mejor dicho, en mantener un equilibrio tal para poder dar sin ser arrastrados (Mario Finzi, un joven judío de Bolonia, el 23 de marzo de 1944, ocho días antes de su detención y deportación a Auschwitz).


Lecturas del día:




martes, 5 de agosto de 2014

MÁNDAME IR HACIA TI CAMINANDO SOBRE LAS AGUAS

            En “La alegría del Evangelio”, el papa Francisco invita a toda la Iglesia a ponerse en estado de misión. Algo equivalente a lo que Jesús manda a sus discípulos: entrar en la barca al oscurecer y atravesar el lago. Parábola de la Iglesia en el Mundo.

            En el momento presente, entrar en la misión equivale a iniciar y proseguir un proceso arriesgado, en medio de la oscura noche de la indiferencia religiosa, en muchas ocasiones sacudidos por los vientos contrarios del laicismo hostil. En algunos países todavía es peor: la persecución religiosa con frecuentes atentados que terminan en quema de iglesias o condenas a muerte por Estados confesionales, intolerantes frente al Cristianismo.

            También hoy, parece que el Señor no está en la barca. En efecto, el Resucitado no es visible a los ojos ni maneja nuestros remos. Su presencia es otra. Más silenciosa y oculta de lo que desearíamos. “No está ni en el huracán, ni en el terremoto, ni en el fuego”. Es decir, no podemos esperar grandes teofanías, manifestaciones espectaculares de Dios. En el Horeb, el profeta Elías percibe su presencia en el silencio de una suave y tenue brisa (Primera Lectura). Es el Espíritu que se resiste a complacer los sentidos y dejarse manejar por poderes religiosos mundanos.

            Desde las aguas encrespadas, Jesús nos dice como a Pedro: Ven. El discípulo baja de la barca, camina sobre el mar y va hacia Jesús. Todo ello mientras cree. Pero se hunde en cuanto se fija en la altura de las olas y la fuerza del viento. Clara representación de nuestra Iglesia acomodada, asustada, replegada sobre sí misma. No puede la Iglesia cumplir su cometido si no pone los ojos fijos en Su señor y se lanza en su seguimiento. Con una seguridad que no procede de sus poderes (excesivos casi siempre), sino en la propia debilidad que la obliga a confiar sólo en su Señor.

            No es malo experimentar la debilidad. Lo peligroso es ese fatal mecanismo de defensa que la disimula con excesos de ortodoxia o autoritarismo. Sólo el recurso a una vida evangélica nos puede sacar de la postración actual. Cuando Pedro se hunde, el recurso no es –como en otras ocasiones- alardear de superioridad o firmeza. Es sólo la súplica: Señor, sálvame.

            Como escribí hace ya algunos años, “espera hoy a la Iglesia una larga y dura travesía, hacia “la otra orilla”. En el momento presente ni siquiera intuimos en la noche dónde está la otra orilla y cuando será el fin de la travesía. Queda sólo la pura fe y el gritar con el Salmista y con Pedro cuando nos hundimos: “Sálvame, oh Dios, que estoy con el agua al cuello. Me hundo en el cieno del abismo y no puedo hacer pie, me he metido en aguas profundas y las olas me anegan” (Sal 69, 2-3).

            Ante el mandato del Señor de adelantarnos a la otra orilla –otra sociedad, otra iglesia, otro mundo son posibles-, lo único que no cabe es quedarse donde estamos o anclar la vieja barca cuyas cuadernas, todas ellas, crujen. Hay que lanzarse al agua en busca del Señor que, invisible, tiende su mano a quien lo busca”.


                                                                                    JOSÉ MARÍA YAGÜE


ORACIÓN POR LA PAZ EN IRAK

Ésta es la oración por la paz en Irak que puedes rezar el 6 de agosto con católicos de todo el mundo

Con los cristianos iraquíes me uno a los que tenderán las manos al Señor invocando la paz en Irak. Unimos nuestros corazones y nuestras voces delante del Señor.

El próximo 6 de agosto, Fiesta de la Transfiguración, Ayuda a la Iglesia Necesitada promueve una jornada de oración por la paz en Irak. La invitación es dirigida por AIN junto al Patriarca caldeo Raphael Louis Sako, que ha escrito la oración de invocación a la paz.
"Con los cristianos iraquíes me uno a los que tenderán las manos al Señor invocando la paz en Irak. Unimos nuestros corazones y nuestras voces delante del Señor".
Como explica el presidente ejecutivo internacional de AIN, Johannes Heeremann, la iniciativa se ha inspirado en el llamamiento pronunciado por el papa Francisco durante el ángelus del domingo pasado. "Las palabras del Santo Padre -continúa Heeremann- nos ha empujado a invitar a la oración a los fieles de todas las religiones, en particular a las comunidades musulmanas tan probadas por la violencia. Frente a tanto sufrimiento, como al que asistimos hoy en Irak, debemos unirnos a nuestros hermanos que sufren y mostrar que no les hemos abandonado".
El mes pasado, Ayuda a la Iglesia Necesitada donó cien mil euros a la archidiócesis caldea de Mosul para ayudar a los refugiados, y continúa recogiendo fondos para apoyar a la Iglesia iraquí. Como en otras ocasiones, la fundación pontificia conjuga el apoyo económico a la Iglesia perseguida y que sufre en el mundo, con la cercanía en la oración. Recientemente, AIN ha lanzado otras iniciativas similares por la Iglesia y las poblaciones en dificultad de República Democrática del Congo, Siria y República Centroafricana.
"La fraternidad y la solidaridad son lo que nuestra atormentada nación necesita en este momento -afirma el patriarca Sako-. Para miles de personas inocentes, la crisis que estamos atravesando significa gran dolor, profundo sufrimiento y privaciones invaluables".
El prelado iraquí pone el acento sobre el día elegido para la oración por la paz: la Fiesta de la Transfiguración. "Es el día de la transformación de los corazones y de las mentes en el encuentro con la luz de Dios que se emite sobre toda la humanidad. Pueda la luz del Tabor, a través de nuestra cercanía, llenar de amor y esperanza los corazones de aquellos que sufren. Pueda el mensaje del Tabor, a través de nuestras oraciones, inspirar a los líderes de este país para que sacrifiquen los intereses personales en virtud del bien común".



LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR

«A tu luz vemos la luz»   (Sal 35,10)

Transfiguración. Maestro ruso del siglo XVI

La Transfiguración nos invita a abrir los ojos del corazón al misterio de la luz de Dios presente en toda la historia de la salvación.
Ya al inicio de la creación el Todopoderoso dice: «Fiat lux», «Haya luz» (Gn 1, 3), y la luz se separó de la oscuridad.
Al igual que las demás criaturas, la luz es un signo que revela algo de Dios: es como el reflejo de su gloria, que acompaña sus manifestaciones.
Cuando Dios se presenta, «su fulgor es como la luz, salen rayos de sus manos» (Ha 3, 4). La luz -se dice en los Salmos- es el manto con que Dios se envuelve (Sal 104, 2).
En el libro de la Sabiduría el simbolismo de la luz se utiliza para describir la esencia misma de Dios: la sabiduría, efusión de la gloria de Dios, es «un reflejo de la luz eterna», superior a toda luz creada (Sb 7, 27. 29).
En el Nuevo Testamento es Cristo quien constituye la plena manifestación de la luz de Dios. Su resurrección ha derrotado para siempre el poder de las tinieblas del mal.
Con Cristo resucitado triunfan la verdad y el amor sobre la mentira y el pecado. En él la luz de Dios ilumina ya definitivamente la vida de los hombres y el camino de la historia.

«Yo soy la luz del mundo -afirma en el Evangelio-; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida» (Jn 8, 12).
                                                                                                       Benedicto XVI


Existe una llama interior que arde en las criaturas y canta su pertenencia a Dios, y gime por el deseo de él.
Existe un hilo de oro sutil que une los acontecimientos de la historia en la mano del Señor, a fin de que no caigan en la nada, y los conectará finalmente en un bordado maravilloso. El rostro de Cristo está impreso en el corazón de cada hombre y le constituye en amado de Dios desde la eternidad. Y están, a continuación, nuestros pobres ojos ofuscados..., acostumbrados a dispersarse en la curiosidad epidérmica e insaciable, trastornados por múltiples impresiones; nosotros no sabemos ya orientar la mirada al centro de cada realidad, a su fuente. Nos volvemos incapaces de asumir la mirada de Dios sobre las cosas, porque nuestra lógica y nuestra práctica se orientan en dirección opuesta a la suya, en su esfuerzo por no perder nuestra vida, por no tomar nuestra cruz. Sólo cuando Jesús nos deja entrever algo de su fulgurante misterio nos damos cuenta de nuestra habitual ceguera.
La luz de la transfiguración viene a hendir hoy, si lo queremos, nuestras tinieblas. Ahora bien, debemos acoger la invitación a retirarnos a un lugar apartado con Jesús subiendo a un monte elevado, es decir, aceptar la fatiga que supone dar los pasos concretos que nos alejan de un ritmo de vida agitado y nos obligan a prescindir de los fardos inútiles. Si fuéramos capaces de permanecer un poco en el silencio, percibiríamos su radiante Presencia. La luz de Jesús en el Tabor nos hace intuir que el dolor no tiene la última palabra. La última y única Palabra es este Hijo predilecto, hecho Siervo de YHWH por amor. Escuchémoslo mientras nos indica el camino de la vida: vida resucitada en cuanto dada.Escuchémoslo mientras nos indica con una claridad absoluta los pasos diarios. Escuchémoslo mientras nos invita a bajar con él hacia los hermanos. Entonces el lucero de la mañana se alzará en nuestros corazones e, iluminando nuestra mirada interior, nos hará vislumbrar -en la opacidad de las cosas, en la oscuridad de los acontecimientos, en el rostro de cada nombre- a Dios «todo en todos», eterna meta de nuestra peregrinación en el tiempo.

Lecturas de la fiesta:
http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2014-08-06


CAMPAMENTO PEÑAPARDA 2014






La familia campamental estuvo compuesta por 47 acampados y 16 premonitores y monitores, y la cocinera Maribel. La ambientación del campamento estuvo relacionada con la salida de Israel de Egipto (Exodo). Los ropajes egipcios no faltaron con sus componentes al igual que Moisés. Se vivieron los días de formar pueblo, la amistad, la unión – cooperación, libertad, Dios…. Hemos tenido talleres (collares egipcios, lira, tambores, pompones…), juegos corporativos, integración, por la paz… gynkanas, olimpiadas y paralimpiadas, marcha – rastreo, veladas nocturnas (noche de la momia, radio peñaparda, canciones campamentales, velada final) y todos los días celebraciones religiosas (oraciones participativas, celebración de la alegría del perdón, Eucaristía...). 
Hemos sembrado valores humanos y evangélicos, y hemos formado esa familia que el último día llora por separarse y decir que corto se me ha hecho el campamento.

                                                                                               Nacho


lunes, 4 de agosto de 2014

CAMINO DE SANTIAGO 2014



El camino de Santiago de este año con Laura, Laurita, Gema, Fátima, María, Andrea, Cristina, Guadalupe y Nacho ha sido una ocasión para adentrarnos en la cultura del encuentro y en la espiritualidad que guarda este camino de fe. Además tuvimos la suerte de encontrarnos con tres amigas que han compartido el camino con nosotros, Encarna, Belén y María Jose que ha sido un complemento magnifico y enriquecedor junto con nuestro amigo José, chileno que caminó con nosotros las dos últimas etapas y llegó con nosotros a Santiago de Compostela. Como bien dice la canción de Serrat "el camino se hace al andar" y qué verdad es.  Cada uno de los que hemos hecho el camino tiene una experiencia diferente que enriquecedora. Los kilómetros de camino nos muestran las entrañas de la vida misma y nos ponen ante nuestra vida para afrontar con esfuerzo y superación. El ritmo de vida de esta semana del 28 al 2 de Agosto ha sido levantarnos a las 5,30 h., desayunar y empezar a andar hasta la hora del desayuno fuerte sobre las 8,30 h. momento de reagruparse y compartir como íbamos, después retomamos el camino hasta llegar a nuestra meta de cada día donde buscamos albergue, ducha, comida del peregrino, siesta, tiempo libre y al final de la tarde la Eucaristía en la parroquia con los peregrinos (experiencia de que los jóvenes buscan a Dios), la cena y por último cura de dolencias y a la cama a las 22,00 h. Me siento orgulloso de haber compartido esta experiencia con mis ocho chicas y mis tres amigas que en ningún momento se han arrepentido de esta aventura que animo a todos a vivirlo. Buen camino. 

                                                                                                              Nacho


CAMPO DE TRABAJO GEJO DE LOS REYES 2014




El segundo campo de trabajo del 7 al 12 de Julio en Gejo de los Reyes (Villaseco de los Reyes)  donde participamos 19 chicos/as de 2º, 3º ESO y cuatro monitores y basado en los superhéroes. El pueblo del Gejo de los Reyes de volcó con nosotros tanto ayudándonos hacer la comida como en las celebraciones religiosas de todas las tardes y en cena del último que compartimos en el pabellón.  Las mañanas fueron de trabajo desinteresado en el pueblo y parroquia:  
-          Limpiamos y dejamos transitable la “Charca del cura” – una preciosidad.
-          Barrimos, fregamos y ordenamos la iglesia y sacristía.
-          Pintamos unos bancos exteriores a la  Iglesia.
-          Limpiamos de zarzas y abrojos algunas calles del pueblo.
-          Reconstruimos una fuente muy antigua  y adecentamos otra fuente.


                                                                                          Nacho


CAMPO DE TRABAJO GEMA 2014





Empezando por el primer campo de trabajo del 30 de Junio al 5 de Julio en Gema (Yecla de Yeltes) donde participamos 14 chicas de 6º de primaria y 1º de ESO, y cuatro monitores. El pueblo de Gema nos acogió bien y compartió algunos momentos del campo de trabajo.  Las mañanas las dedicamos al trabajo desinteresado en el pueblo y en la parroquia:
-          La limpieza de la Iglesia parroquial
-          Limpieza de calles del pueblo
-          Limpieza del cementerio
-          Limpieza del centro multiusos
-          Conocimiento de la ganadería, horticultura y apicultura.

Las tardes eran baño, talleres, juegos, sorpresas y todos los días tuvimos celebraciones religiosas (oraciones, celebración de la alegría del perdón y eucaristía):
-          Un día nos explicaron en cárnicas Peñiño como era la elaboración del chorizo, salchichón, lomo y jamón, y luego tuvimos una degustación.
-          Otro día fuimos a una explotación de ovejas para leche donde Rogelio, su hijo y su mujer nos enseñaron toda su actividad desde ordeñar ovejas a mano, ordeñar con la ordeñadora y luego dar el biberón a los corderillos que se habían quedo sin madre. Y para finalizar degustamos un buen queso de oveja y unas fantas.
-          Al día siguiente nuestro amigo Ceferino, alfarero profesional y vocacional con paciencia nos enseñó a modelar el barro con la rueda y por ultimo con moldes cada una hicimos un recuerdo con barro que nos lo hemos traído para casa.
-          Y por último visitamos la finca de toros bravos de Traguntía donde merendamos por gentiliza de Paca y su familia, hicimos un taller de marcos y al final montados en el remolque del tractor recorrimos toda la finca viendo y sacando fotos a los novillos, toros, erales …
-          Visita al Castro de Yecla de Yeltes y su museo de los Vettones.

Las noches eran muy variadas:
-          Gynkanas, rastreos nocturnos, juegos variados...

Logramos de verdad formar una familia y vivir desde los valores humanos y evangélicos.

                                                                             Nacho