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domingo, 19 de mayo de 2013

AVISOS SEMANA 20 DE MAYO

Lunes 20
-  Reunión Cáritas La Anunciación y Fátima a las 4:30 en los locales de Fátima
-  A las 7:30, Grupo de Doctrina Social de la Iglesia en los locales de la Anunciación.

Martes 21
-  Grupo de Cáritas de San Mateo a las 5 en los locales de San Mateo

Miércoles 22
-  Oración de Silencio a las 5 en la Anunciación del Señor.

Jueves 23
-  A las 6 de la tarde, clases de guitarra de la UP en los locales de la Anunciación.
-  Exposición del Santísimo a las 8 en San Mateo

El sábado 25 a las 12:30 y el domingo 26 a la 1 habrá Primeras Comuniones en San Mateo.

Está pasando el cobrador de la parroquia (Paco) por los hogares de la Anunciación a cobrar la cuota parroquial de este año 2013. Gracias.

Apuntarse a las actividades de este verano:
- Campos de trabajo adolescentes
- Campamento verano 21 al 28 de julio


NECESITADOS DE SALVACIÓN


El Espíritu Santo de Dios no es propiedad de la Iglesia. No pertenece en exclusiva a las religiones. Hemos de invocar su venida al mundo entero tan necesitado de salvación.
Ven Espíritu creador de Dios. En tu mundo no hay paz. Tus hijos e hijas se matan de manera ciega y cruel. No sabemos resolver nuestros conflictos sin acudir a la fuerza destructora de las armas. Nos hemos acostumbrado a vivir en un mundo ensangrentado por las guerras. Despierta en nosotros el respeto a todo ser humano. Haznos constructores de paz. No nos abandones al poder del mal.
Ven Espíritu liberador de Dios. Muchos de tus hijos e hijas vivimos esclavos del dinero. Atrapados por un sistema que nos impide caminar juntos hacia un mundo más humano. Los poderosos son cada vez más ricos, los débiles cada vez más pobres. Libera en nosotros la fuerza para trabajar por un mundo más justo. Haznos más responsables y solidarios. No nos dejes en manos de nuestro egoísmo.
Ven Espíritu renovador de Dios. La humanidad está rota y fragmentada. Una minoría de tus hijos e hijas disfrutamos de un bienestar que nos está deshumanizando cada vez más. Una mayoría inmensa muere de hambre, miseria y desnutrición. Entre nosotros crece la desigualdad y la exclusión social. Despierta en nosotros la compasión que lucha por la justicia. Enséñanos a defender siempre a los últimos. No nos dejes vivir con un corazón enfermo.
Ven Espíritu consolador de Dios. Muchos de tus hijos e hijas viven sin conocer el amor, el hogar o la amistad. Otros caminan perdidos y sin esperanza. No conocen una vida digna, solo la incertidumbre, el miedo o la depresión. Reaviva en nosotros la atención a los que viven sufriendo. Enséñanos a estar más cerca de quienes están más solos. Cúranos de la indiferencia.
Ven Espíritu bueno de Dios. Muchos de tus hijos e hijas no conocen tu amor ni tu misericordia. Se alejan de Ti porque te tienen miedo. Nuestros jóvenes ya no saben hablar contigo. Tu nombre se va borrando en las conciencias. Despierta en nosotros la fe y la confianza en Ti. Haznos portadores de tu Buena Noticia. No nos dejes huérfanos.
Ven Espíritu vivificador de Dios. Tus hijos e hijas no sabemos cuidar la vida. No acertamos a progresar sin destruir, no sabemos crecer sin acaparar. Estamos haciendo de tu mundo un lugar cada vez más inseguro y peligroso. En muchos va creciendo el miedo y se va apagando la esperanza. No sabemos hacia dónde nos dirigimos. Infunde en nosotros tu aliento creador. Haznos caminar hacia una vida más sana. No nos dejes solos. ¡Sálvanos! 

De  Eclesalia.net

sábado, 18 de mayo de 2013

SECUENCIA




Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. 
Padre amoroso del pobre, don, en tus dones espléndidos. 
Fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo.
tregua en el duro trabajo, 
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas,
y reconforta en los duelos. 
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos. 
Mira el vacío del hombre
Si tu le faltas por dentro;
mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, 
infunde calor de vida en el hielo,
doma al Espíritu indómito,
guía el que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.



PENTECOSTÉS, FIESTA JUDÍA Y CRISTIANA


Seguramente en el 99% de los casos cuando se le pregunta a un católico o a un cristiano qué se celebra en Pentecostés, responderá que la venida o efusión del Espíritu Santo. El mismo porcentaje reaccionará con sorpresa y desconcierto cuando se le confronte con el texto de Hechos de los Apóstoles que dice: “Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar” (v. 1). Todavía no aparece mencionado el Espíritu y ya se habla del día de Pentecostés de lo que se desprende que Pentecostés antes de ser una fiesta cristiana era (y es hasta el día de hoy) una fiesta judía. Y era una inmensa fiesta: una de las tres fiestas anuales de peregrinación a Jerusalén que se celebraban en Israel (ver Ex 23,16). Es decir, el Espíritu Santo, para decirlo de una forma gráfica, se aprovechó de la fiesta de Pentecostés, que estaban celebrando los judíos en Jerusalén, para manifestarse.
Originalmente, se trataba de una fiesta agrícola de ofrenda de las primicias de las cosechas a Yahvéh. Levítico 23,15-16 dice: “A partir del día siguiente al sábado, esto es, del día en que hayan ofrecido las espigas con el rito del balanceo, contarán siete semanas completas. Contarán cincuenta días hasta el día siguiente al séptimo sábado, y entonces ofrecerán a Yahvéh una ofrenda de granos nuevos”. De ahí el nombre hebreo de fiesta de las “semanas” (shabuot) y el nombre griego de “Pentecostés” que significa “cincuenta”.
Posteriormente, Pentecostés pasó a conmemorar la alianza de Dios con el pueblo en el Sinaí y, específicamente, la entrega por parte de Dios de la Toráh o Ley al pueblo de Israel a través de Moisés.
Shabuot se celebra 50 días después de Pésaj (= Pascua) y constituye la culminación del proceso de salvación: en la Pascua el pueblo fue liberado de la esclavitud de Egipto y en Shabuottoma conciencia del “para qué” fue liberado: para hacer la voluntad de Dios expresada en su Ley. La Toráh se convierte así en el gran regalo, la gran primicia de Dios para la vida humana porque en el cumplimiento de esa Ley el ser humano encontrará la felicidad. Se trata, entonces, no sólo de una “libertad de” sino de una “libertad para”.
Es cierto que el cristianismo no es judaísmo y que no es necesario ser judío para ser cristiano; sin embargo, el cristianismo surgió históricamente del judaísmo y por eso conocer nuestras raíces nos permite una mejor comprensión de nuestra comunidad de fe.
Nosotros celebramos “nuestro Pentecostés” también 50 días después de la Pascua de Jesús. Que el Espíritu Santo descienda sobre los apóstoles durante la fiesta judía de Pentecostés significa que los cristianos tenemos otra ley: la ley del Espíritu, ley que supera a la Toráh en cuanto que no está escrita en uno o muchos códigos, pues de lo que se trata es de vivir permanentemente en sintonía con el Espíritu de Dios.
En el Nuevo Testamento, el Espíritu se manifiesta como el que produce la unidad en el amor, según el antiguo saludo litúrgico de la Iglesia que se conserva en 2Co 13,13 y que se repite al inicio de cada misa: “¡La gracia de Jesucristo, el Señor, el amor de Dios (Padre) y la comunión del Espíritu Santo, estén con todos ustedes!” El Espíritu Santo es en primer lugar elnosotros del Padre y del Hijo en persona, la comunión del uno y del otro. Y así como es el vínculo de unidad en la Trinidad, lo es también en la historia de la salvación realizando la unidad de los creyentes y, en última instancia, de todo el género humano.
Este Espíritu es el que conduce la Iglesia y que produce su unidad. Hay que recordar que unidad no es sinónimo de uniformidad, le pese a quien le pese. Los creyentes no somos ni debemos ser producidos en serie. La unidad es la armonía en la diversidad legítima, tal como las cuerdas de un arpa o de una guitarra que, siendo distintas, pueden producir hermosas melodías.
También hay que recordar que la Iglesia (todos nosotros) debe abrirse constantemente a la acción del Espíritu tanto dentro como fuera de ella, pues la Iglesia no es la administradora del Espíritu (como una administradora de fondos de pensiones), sino la servidora del Espíritu; y como el Espíritu sopla donde quiere (ver Juan 3,8), la Iglesia debe esforzarse entonces por discernir dónde está actuando para ir allí y servirlo.
El Espíritu por su mismo nombre –que significa también viento, soplo- nos saca de nuestras patrias imaginarias para lanzarnos a un porvenir insospechado; desestructura nuestras pseudoseguridades, indica la revolución de la historia y nos trae el futuro de Dios. En última instancia, nos muestra la insuficiencia del ahora y a Dios como futuro y plenitud del mundo.



viernes, 17 de mayo de 2013

FESTIVIDAD DE PENTECOSTÉS

"Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos"  (De la secuencia del día)


Las lenguas de fuego brotan del círculo del cielo como chorros de una fuente espiritual y se posan en los apóstoles. La dimensión personal y comunitaria coexisten, y se abren al viejo rey, que languidece prisionero de las tinieblas. El viejo rey representa el cosmos, el mundo que vive en tinieblas  y espera el momento de ser vivificado por el Espíritu. Los doce rollos de la tela representan la predicación de los apóstoles.
Los apóstoles se reúnen en semicírculo: a la izquierda, Pedro, Mateo y Lucas, Simón, Bartolomé y Felipe. A la derecha, Pablo, Juan y Marco, Andrés, Santiago y Tomás. El espacio vacío del centro evoca a Cristo, presente a través del Espíritu. La energía no creada delinea  con finos trazos de oro el coro en forma de herradura donde se sientan los apóstoles.

Jesús nos envía al Espíritu para que pueda llevarnos a conocer del todo la verdad sobre la vida divina. La verdad no es una idea, un concepto o una doctrina, sino una relación. Ser guiados hacia la verdad significa ser insertados en la misma relación que tiene Jesús con el Padre; significa llegar a ser parte en un noviazgo divino. Esa es la razón por la que Pentecostés es el complemento de la misión de Jesús. Con Pentecostés, el ministerio de Jesús se hace visible en plenitud. Cuando el Espíritu Santo desciende sobre los discípulos y habita en ellos, su vida queda «cristificada», esto es, transformada en una vida marcada por el mismo amor que existe entre el Padre y el Hijo. La vida espiritual, en efecto, es una vida en la que somos elevados a ser partícipes de la vida divina.
Ser elevados a la participación de la vida divina del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo no significa, sin embargo, ser echados fuera del mundo. Al contrario, los que entran a formar parte de la vida espiritual son precisamente los que son enviados al mundo para continuar y llevar a término la obra iniciada por Jesús. La vida espiritual no nos aleja del mundo, sino que nos inserta de manera más profunda en su realidad. Jesús dice a su Padre: «Yo los he enviado al mundo, como tú me enviaste a mí» (Jn 17,18). Con ello nos aclara que, precisamente porque sus discípulos no pertenecen ya al mundo, pueden vivir en el mundo como lo ha hecho él (cf. Jn 17,15s). La vida en el Espíritu de Jesús es, pues, una vida en la cual la venida de Jesús al mundo -es decir, su encarnación, muerte y resurrección- es compartida externamente por los que han entrado en la misma relación de obediencia al Padre que marcó la vida personal de Jesús. Si nos hemos convertido en hijos e hijas como Jesús era Hijo, nuestra vida se convierte en la prosecución de la misión de Jesús.
(H. J. M. Nouwen, Invito alla vita spirituale, Brescia 20002, pp. 42-44, passim [trad. esp.: Tú eres mi amado: la vida espiritual en un mundo secular, PPC, Madrid 2000])


Vídeo del día:

Lecturas:

PENTECOSTÉS: EL LENGUAJE VA MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS


El lenguaje. ¡Cuántas veces el problema es el lenguaje! Hay ocasiones en que la palabra corrompe el pensamiento. Hablamos un lenguaje tan cartesiano y atado al duro banco de la escolástica aprendida, que a la gente le cuesta trabajo entendernos. Hay palabras en la liturgia y en la predicación que son como adoquines en la calle, estorbos para caminar, cuando lo que debe de ser es el mejor vestido del pensamiento. Pero abunda el empeño de un lenguaje engolado, con acento de bóveda y que echa para atrás como olor fétido. Los límites del lenguaje son los límites del mundo, que dijera Wittgenstein.

Estamos en Pentecostés y resuenan ecos de glosolalia, don de lenguas, que en la teología cristiana se define como la facultad de hablar en idiomas que no se conocen. Habría que matizar el lenguaje. Un don útil para dar señal de la fe y anunciar el Evangelio a los no creyentes. Hablar en una lengua o en otra y hablar con lenguajes nuevos y distintos.

El lenguaje del símbolo, de la imagen y del cuerpo. El lenguaje de los hechos, el lenguaje del arte, de la música, de la pintura. Hay muchas maneras de hablar. Existe un lenguaje que va mucho más allá de las palabras.

Se extrañan muchos de la poca utilización de las lenguas del papa Francisco. O español o italiano. Ni tan siquera el latín, la lengua de Ovidio y Terencio, de Cicerón y Virgilio, pero al fin y al cabo, una lengua que, pasada por el tamiz eclesiástico, fue perdiendo fuerza con el paso de los tiempos. Hablar a Dios en cualquier lengua, aunque mejor la del corazón, sin empeñarse en solo hablarle en latín, cuando las jóvenes generaciones ni lo conocen y los más ancianos dieron muestras de no entenderlo cuando Benedicto XVI les anunció su retirada en la lengua de Horacio. Es como hablarle a los pájaros de álgebra. Solo entienden de trinos. Es la tozudez de la nostalgia, tan viva en los desiertos.

Hay que recuperar la fuerza del signo. Para Alfred de Musset, “el único lenguaje verdadero en el mundo es un beso”. Y para la Iglesia hay lenguajes vivos que no debiera esconder, sino potenciar. El don de lenguas es hacer que cada uno entienda en su propio lenguaje. Y desde ahí, proponerle al Dios de Jesucristo.

Pocas palabras ante una pieza de Debussy, un cuadro de Rembrandt, una página de Flaubert, una escultura de Rodin, un templo como el de Burgos o una fuente como la de Trevi. Todo es fuerza, lenguaje desbordante, camino de belleza. Es el lenguaje de las flores de Juan de la Cruz y el lenguaje del abrazo de Francisco de Asís.
Hace falta renovar el lenguaje con la fuerza de Pentecostés. Cada uno lo entendía en su propia lengua. La lengua no es la envoltura del pensamiento, sino el pensamiento mismo, decía Unamuno. Urge un lenguaje del entusiasmo, de las cosas hechas con amor, el lenguaje que sale de la mazmorra y de la bóveda y vuela muy alto.

De  Vida Nueva


martes, 14 de mayo de 2013

PENTECOSTÉS 2013


           El Espíritu Santo es la presencia permanente de Jesucristo en medio de nosotros. Jesús, el Hijo de Dios, presente fugazmente en la Historia con un cuerpo como el nuestro, se ha quedado con nosotros para siempre y en todo lugar. Pero de otra manera. En Espíritu. Sin carne, sin peso, sin voz que resuene en los oídos. Real y verdaderamente. Pero sólo  para quien está atento a lo interior, a lo inalcanzable para los sentidos, aunque ellos sean las ventanas a través de las que penetra y transforma.

            Como el aire. Lo respiramos insensiblemente, pero llena nuestros pulmones y purifica nuestra sangre. Sin que lo pensemos ni sintamos. Así es el Espíritu Santo, silencioso, escondido, recóndito, respetuoso... Pero sin él no hay vida.

            Como el agua fresca y clara. Que lava y nutre. Hasta constituir, sin que lo parezca, un altísimo porcentaje de nuestra masa corporal. Podríamos vivir mucho tiempo sin comer. Muy poco sin beber. “Quien tenga sed, que venga a mí y beba”, decía Jesús. Lo decía del Espíritu Santo que habrían de recibir quienes creyeran en él. Tierra húmeda, fragancia de vida cristiana. Sin él, no podemos decir que Jesús es el Señor; sin él, no sabemos rezar. Sin él, el Padre nuestro es ruido pero no palabra que llegue al corazón de Dios. Sin él, el cuerpo social se desintegra, como le ocurre al cadáver no alentado por el alma. Sin él, Cristo no es anunciado, el Evangelio deja de ser buena nueva para convertirse sólo en ley inasumible; sin él, la Iglesia  se convierte en estructura pesada e inerte, dejando de ser familia y hogar.

            Como el fuego de aquella zarza que ardía sin consumirse y desde la que Dios habló a Moisés. Así procede el Espíritu, fuego interior que encandila, enardece, purifica e ilumina. Con suavidad y fuerza irresistible. Haciéndose uno con todas las energías humanas que habitan en el interior, eliminando la escoria nutriente de nuestra condición pecadora.

            Como quien despreciara en la vida práctica el aire, el agua o el fuego, así somos muchos llamados cristianos: damos la espalda a las fuentes de la VIDA. Obturamos, con superficialidad y desparramamiento de los sentidos, con inmediatez y egoísmo puro, todas las posibles ventanas por las que el Espíritu penetra en nosotros: la verdad, el amor, la libertad, la esperanza, una cierta y siempre necesaria ascesis, la solidaridad… Con estas ventanas cerradas, nos arrastramos entre nostálgicos y ariscos, desnortados y desnortadores, sin presente y sin futuro. Nos ocurre como a aquellos hombres bienintencionados del Libro de los Hechos: ni siquiera sabemos que el Espíritu Santo existe. Es hora, es momento de pedir el Espíritu Santo y acogerlo. Sin duda, ello conlleva dar la espalda a todo lo que nos impida reconocerlo.

            “Que por mayo era, por mayo/ cuando los enamorados van a servir al amor….” Que este mes de mayo también nosotros salgamos a la búsqueda del Espíritu Santo. El nos conducirá hasta Cristo, él nos enseñará los misterios de Dios, de la vida, del amor.

                                                                                       JOSÉ MARÍA YAGÜE




domingo, 12 de mayo de 2013

EXCURSIONES GRUPO MATRIMONIOS

Los pasados día 23 de Abril y 1 de Mayo, el grupo de matrimonios de la Unidad Pastoral realizaron sendas salidas de convivencia.
La primera fue al Pozo Arión, en las Arribes. La segunda recorrieron la ruta de las raíces en la sierra.
Naturaleza, buen ambiente y diversión, una forma atractiva de construir la Unidad Pastoral.











AVISOS SEMANA 13 DE MAYO

Lunes 13
- A las 5 en el centro de la Anunciación se convoca al Grupo de Mayores
- A las 7, reunión de Cáritas de la Anunciación y Fátima en los locales de Fátima

Martes 14
- A las 5:30 se reúne el Grupo de la Legión de María en los locales de San Mateo

Miércoles 15
- Oración de silencio a las 5 en la Anunciación.

Jueves 16
- Exposición del Santísimo en la Anunciación a las 6:15
- Clases de guitarra de la UP en los locales de la Anunciación.

Viernes 17
- El Grupo de Formación Bíblica se reúne a las 8 de la tarde en el centro de San Mateo.

Sábado 18
- A las 22 horas, en la Catedral Vieja, se celebrará la Vigilia de Pentecostés, preparada por la delegación de Pastoral Juvenil.

A partir de este lunes 13 de mayo, el cobrador de la parroquia (Paco) pasará por las casas de la parroquia de la Anunciación a cobrar la cuota de este año. Gracias.

Apúntate a las actividades de este verano.
    - Campos de trabajo para adolescentes
    - Campamento de verano 21 al 28 de julio.

Este mes de mayo, rezo del Rosario de lunes a sábado. A las 6:15 en la Anunciación y a las 7 en San Mateo.

La colecta para Cáritas del primer domingo de mes ascendió a 1145 € en la Unidad Pastoral.


sábado, 11 de mayo de 2013

CONFIRMACIONES EN LA UNIDAD PASTORAL

El viernes día 10 de mayo, recibieron el sacramento de la Confirmación de manos de nuestro obispo D. Carlos 14 jóvenes de nuestra Unidad Pastoral:

Marta                       Ana                             Andrea                    
Amaya                     Verónica                     Víctor                      
Alejandro                Celia                            Laura
Laura                      Esther                          Iván
Alberto                    Cristina


Para todos nosotros es una gran alegría que estos jóvenes se hayan comprometido en el seguimiento de Jesús desde sus vidas, confiando en la acción del Espíritu que nos sigue impulsando en la Iglesia para la construcción del Reino de Dios.
A todos ellos felicidades y damos gracias a Dios por sus vidas.