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miércoles, 19 de septiembre de 2012

21 SEPTIEMBRE. SAN MATEO

"No necesitan médico los sanos, sino los enfermos"  (Mt 9,13)


Mateo escribió su Evangelio para la comunidad judeocristiana, presentando a Jesús como el nuevo Moisés, como aquel que trae la nueva ley del amor al nuevo pueblo de Dios, al nuevo Israel. A continuación, Mateo pone una particular atención a la Iglesia, convocada, salvada e instituida por el propio Jesús. Sólo él entre los sinópticos emplea el término "Iglesia", exactamente en dos lugares: 16,18 y 18,17.


Gracias, Señor, por la compasión tan grande que te has dignado dispensar por nuestra redención, y te ruego: haz que podamos ser en verdad partícipes eternamente de esta redención y de la salvación eterna que hay en ti. ¿Quién al oír decir al apóstol: «Esta palabra es verdadera: Jesucristo ha venido a este mundo para salvar a los pecadores», no pronunciará al mismo tiempo una alabanza y una oración ni dirá: «A ti, Señor, la alabanza, a ti la acción de gracias, porque en tu gran misericordia buscas la vida y no la muerte del pecador. Dígnate, Señor, concedernos tu justificación por nuestros pecados y salvarnos con la salvación eterna»?
Cuando oímos, pues, las palabras de Cristo con las que se nos refieren o prometen sus beneficios, debemos abundar, como nos enseña el apóstol, en acciones de gracias a él. Ahora bien, el ánimo de aquel que ama y está repleto de deseo, una vez realizada la acción de gracias, debe añadir la oración para ser hecho digno de sus promesas.
                                                                                              Juan el Cartujo


Lecturas de la fiesta:


¿POR QUÉ LO OLVIDAMOS?


Camino de Jerusalén, Jesús sigue instruyendo a sus discípulos sobre el final que le espera. Insiste una vez más en que será entregado a los hombres y estos lo matarán, pero Dios lo resucitará. Marcos dice que “no le entendieron y les daba miedo preguntarle”. En estas palabras se adivina la pobreza de los cristianos de todos los tiempos. No entendemos a Jesús y nos da miedo ahondar en su mensaje.
Al llegar a Cafarnaún, Jesús les pregunta: “¿De qué discutíais por el camino?”. Los discípulos se callan. Están avergonzados. Marcos nos dice que, por el camino, habían discutido quién era el más importante. Ciertamente, es vergonzoso ver al Crucificado acompañado de cerca por un grupo de discípulos llenos de estúpidas ambiciones. ¿De qué discutimos hoy en la Iglesia mientras decimos seguir a Jesús?
Una vez en casa, Jesús se dispone a darles una enseñanza. La necesitan. Estas son sus primeras palabras: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. En el grupo que sigue a Jesús, el que quiera sobresalir y ser más que los demás, se ha de poner el último, detrás de todos; así podrá ver qué es lo que necesitan y podrá ser servidor de todos.
La verdadera grandeza consiste en servir. Para Jesús, el primero no es el que ocupa un cargo de importancia, sino quien vive sirviendo y ayudando a los demás. Los primeros en la Iglesia no son los jerarcas sino esas personas sencillas que viven ayudando a quienes encuentran en su camino. No lo hemos de olvidar.
Para Jesús, su Iglesia debería ser un espacio donde todos piensan en los demás. Una comunidad donde estamos atentos a quien nos puede necesitar. No es sueño de Jesús. Para él es tan importante que les va a poner un ejemplo gráfico.
Antes que nada, acerca un niño y lo pone en medio de todos para que fijen su atención en él. En el centro de la Iglesia apostólica ha de estar siempre ese niño, símbolo de las personas débiles y desvalidas, los necesitados de apoyo, defensa y acogida. No han de estar fuera, junto a la puerta. Han de ocupar el centro de nuestra atención.
Luego, Jesús abraza al niño. Quiere que los discípulos lo recuerden siempre así. Identificado con los débiles. Mientras tanto les dice: “El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí…acoge al que me ha enviado”.
La enseñanza de Jesús es clara: el camino para acoger a Dios es acoger a su Hijo Jesús presente en los pequeños, los indefensos, los pobres y desvalidos. ¿Por qué lo olvidamos tanto?

De  Eclesalia.net

martes, 18 de septiembre de 2012

NOTA ACLARATORIA

Como se puede comprobar, el título del blog ha cambiado de "Parroquia de la Anunciación del Señor" a "Unidad de Acción pastoral de San Mateo y la Anunciación", como no podía ser de otra manera.
Sin embargo, a la hora de teclear la dirección del blog, permanece la anterior  http://parroquianunciacion.blogspot.com  
Esto es así debido a que si se cambiara la dirección, daría lugar a un blog nuevo, perdiéndose los contenidos de estos dos últimos años, cosa que no queremos que suceda.
Lo mismo pasa con el correo electrónico de contacto con el blog, aunque en este caso sí se puede anular la cuenta de correo y crear otra nueva con un nombre más acorde a la nueva realidad de la Unidad Pastoral.


REUNIÓN CÁRITAS DE LA UNIDAD PASTORAL

Con objeto de preparar el día de los mayores de la festividad de San Mateo, se han reunido el grupo de Cáritas de la Anunciación y el de San Mateo. No están todos los que son, pero son todos los que están.



domingo, 16 de septiembre de 2012

EUCARISTÍA DE ACOGIDA DE NACHO COMO PÁRROCO DE SAN MATEO

Vídeo y fotos de la Eucaristía de Nacho como nuevo párroco de San Mateo, presidida por nuestro obispo D. Carlos.












AVISOS SEMANA 17 SEPTIEMBRE

- Del 17 al 22 se celebra la Semana de Pastoral de la diócesis en el auditorio de Calatrava. Las ponencias son de entrada libre. Para las comunicaciones y talleres es necesario apuntarse. El sábado 22, Asamblea diocesana a las 10:30.
http://www.diocesisdesalamanca.com/775.0.html

- Fiesta de San Mateo: El jueves 20 a las 5 de la tarde, Eucaristía con los mayores y, después, chocolatada en el centro de la parroquia de San Mateo. El viernes 21, día de la fiesta, Eucaristía en San Mateo a las 7:30, a la que se invita a todos los miembros de la Unidad Pastoral.

- Reunión del grupo de Cáritas el lunes 17 a las 5 en el centro parroquial de San Mateo.

- Despacho parroquial. A partir del lunes 17, el despacho parroquial se traslada a San Mateo  de 6 a 7:30.

- Apuntar a los niños, preadolescentes, adolescentes y jóvenes para la catequesis de la Unidad Pastoral en el despacho parroquial.

- Horario de Misas:
      San Mateo. De lunes a sábado a las 7:30 de la tarde. Los domingos a las 11 y a la 1.
      La Anunciación. De lunes a sábado a las 8 de la tarde. Domingos a las 12.

- Oración de silencio con exposición del Santísimo. Continúa todos los miércoles en la Anunciación de 5 a 6 de la tarde.

AÑO NUEVO JUDÍO


Entre la salida de la primera estrella del domingo 16 y el martes 18 de septiembre, el mundo judío celebra el Rosh Hashaná, el comienzo del año 5773.
El 1º de tishrei recuerda la aparición del primer hombre, Adán, en el sexto día de la Creación.
También es Iom Hadín (Día del Juicio), durante el cual el Señor juzga a todas Sus criaturas, si bien su veredicto se rubrica con la culminación de Iom Kipur (Día del Perdón). Por ello, el arrepentimiento por los pecados y malas acciones o decisiones son una constante de la festividad, desde el mes anterior, elul, cuando se comienza el Jeshbón Hanéfesh (balance espiritual).
Además, como todo año nuevo, se expresan plegarias y deseos para un 5773 mejor y se saluda de diversas formas, pero con el mismo fin: “¡Shaná tová!” (Buen año), “¡Shaná tová umetuká!” (Un año buen y dulce) o “¡Leshaná tová tikatevu vetejatemu!” (Por un buen año, en el que seamos inscriptos y rubricados -en el Libro de la Vida y otras bendiciones-), entre otros.

El Concilio Vaticano II se refiere al pueblo judío como "nuestros hermanos mayores en la fe". Hay que tener presente que Jesús, los apóstoles, la Virgen María y la primera comunidad fueron judíos, así como que el cristianismo procede de esa Iglesia primitiva, la comunidad de Jerusalén. Es por ello por lo que desde aquí deseamos la Paz (Shalom) a estos nuestros "hermanos mayores" que celebran estos días su año nuevo.

viernes, 14 de septiembre de 2012

DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO

"Arrancó mi alma de la muerte, / mis ojos de las lágrimas, / mis pies de la caída"  (Salmo 114)



¿Quién es para mí Jesús? La pregunta nos viene dirigida directamente. Nosotros somos hoy los discípulos que, habiendo vivido con Jesús, están invitados a pronunciarse sobre él. Puede resultar sencillo repetir una fórmula aprendida en el catecismo o asumir una posición aceptable por la mayoría sin una excesiva implicación personal: Jesús es el Señor, Jesús es un gran hombre, Jesús es el protector de los débiles...
¿Quién es para mí Jesús? Toda respuesta suena vacía si no afecta a mi vida, si no expresa mi compromiso con él. Sí, Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre, el que nos ha revelado el amor del Padre por todos y en particular por los indefensos. Reconocerle y aceptarle como tal, invocarle como Señor, adquiere su significado pleno si, en consecuencia, le sigo en su camino. El amor que Jesús nos da y nos hace conocer es el amor de quien da la vida por los otros y paga cualquier precio con tal de permanecer fiel a ese amor. Jesús es verdaderamente nuestro Señor, si nosotros, dejando de lado nuestros proyectos mezquinos, asumimos el suyo, sin dejarnos condicionar por la mentalidad corriente, absolutamente centrada en el beneficio y en el culto a nosotros mismos.
Nuestras obras expresan la verdad de nuestra decisión, de nuestra respuesta a la pregunta sobre la identidad de Jesús.

Lecturas del día:

http://www.servicioskoinonia.org/biblico/calendario/texto.php?codigo=20120916&cicloactivo=2012&cepif=0&cascen=0&ccorpus=0

Vídeo de la semana:
http://www.youtube.com/watch?v=A3qgSC2v9Vk&feature=channel&list=UL

jueves, 13 de septiembre de 2012

14 DE SEPTIEMBRE. EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

"El Hijo del hombre tiene que ser levantado en la cruz, para que todo el que crea en él tenga vida eterna"  (Jn 3, 14-15)


Icono ruso de la escuela de Novgorod


Cada vez que leemos la Palabra de Dios crece en nosotros la certeza de que Jesús da pleno cumplimiento a la historia del pueblo hebreo y a nuestra historia: en efecto, no vino a abolir, sino a dar cumplimiento. Jesús es aquel que ha bajado del cielo, aquel que conoce al Padre, que está en íntima unión con él («El Padre y yo somos uno»: Jn 10,30), y ha sido enviado por el Padre para revelar el misterio salvífico, el misterio de amor que se realizará con su muerte en la cruz. Jesús crucificado es la manifestación máxima de la gloria de Dios. Por eso, la cruz se convierte en símbolo de victoria, de don, de salvación, de amor.
Todo lo que podamos entender con la palabra «cruz» - a saber: el dolor, la injusticia, la persecución, la muerte - es incomprensible si lo miramos con ojos humanos.
Sin embargo, a los ojos de la fe y del amor aparece como medio de configuración con aquel que nos amó primero. Así las cosas, ya no vivimos el sufrimiento como un fin en sí mismo, sino que se convierte en participación en el misterio de Dios, camino que nos conduce a la salvación.
Sólo si creemos en Cristo crucificado, es decir, si nos abrimos a la acogida del misterio de Dios que se encarna y da la vida por toda criatura; sólo si nos situamos frente a la existencia con humildad, libres de dejarnos amar para ser a nuestra vez don para los hermanos, seremos capaces de recibir la salvación: participaremos en la vida divina de amor.
Celebrar la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz significa tomar conciencia en nuestra vida del amor de Dios Padre, que no ha dudado en enviarnos a Cristo Jesús: el Hijo que, despojado de su esplendor divino y hecho semejante a nosotros los hombres, dio su vida en la cruz por cada ser humano, creyente o incrédulo (cf. Flp 2,6-11). La cruz se vuelve el espejo en el que, reflejando nuestra imagen, podemos volver a encontrar el verdadero significado de la vida, las puertas de la esperanza, el lugar de la comunión renovada con Dios.


Lecturas del día:



HAGAN JUEGO




¡Vengan, vengan! ¡Se abre el casino! ¡Hagan juego señores, hagan juego…! ¡Sonrían a la fortuna! ¡No dejen de acudir al nuevo parque de Eurovegas…! Lo malo será cuando pierda la Tierra, las relaciones humanas, las condiciones laborales… Lo malo es cuando cedemos a un ocio tan alienante, cuando el puesto de trabajo deviene valor supremo y, dignidad derrotada, desembarca el más desalmado postor.
Es falso que el agua llegó al cuello. No todo es crear puestos de trabajo. No calzamos cualquier uniforme. Hay vida y mucho tajo más allá de las propuestas laborales del sistema instituido. Las fuerzas conservadoras se terminaron de desnudar ante el magnate de los casinos. En la apuesta por atraer “riqueza” no había sitio alguno para los valores. Antes hablaban de Dios, de tradición, de patria…, ahora hacen cola para entrar en los macro tugurios. La izquierda se limita a querer grabar con más impuestos la aviesa jugada.
Haremos juego cuando ganemos todos/as, los del Norte y los del Sur, los negros y los blancos, los amarillos y colorados… A la vuelta de tantos siglos de injusto casino, de ruletas desbocadas, de bolas en números equivocados…, toca por fin una fortuna más repartida.
Nuestro juego no lo cantan los media, ni se anuncia con grandes luces de neón. Apostamos por una partida en la que no pierde nadie. Apostamos por el mismo número agraciado, por la misma máxima del compartir, por el mismo mundo ancho y esperanzado. Nadie pierda en la apuesta del mañana. Ya no concebimos ganar a costa de nadie. No imaginamos ganar a costa de una Madre Tierra vejada, de unos animales torturados, de unos prados envenenados… Por supuesto no consideramos ganar a costa de nuestros hermanos humanos.
“Win win” (ganar unos y otros) sugiere el futuro. Permiso, libre de impuestos, para el Casino en el que por fin triunfemos todos/as, sobre todo los que nunca ganaron, los que nunca se llevaron las manos a la cabeza de alegría, los que nunca entraron en ningunas Vegas, sobre todo los desheredados de la tierra. Permiso para el Casino en el que ganen los perseguidos, los maltratados, los olvidados…
Vaya con todos los respetos, pero Vd. no es bienvenido, Sr. Adelson. Su juego es de los de antes. En sus partidas triunfan los de siempre, pero ya es otro momento, ahora la dicha es más repartida. Es el tiempo del cooperar y compartir, el tiempo de la Tierra, de las relaciones más humanas, del ocio más creativo… Su chiringuito no se ubica en nuestros prados, su mundo no cabe en nuestra geografía. Vd. no es bienvenido Sr. Adelson, mientras que no truque sus casinos, mientras que sus ruletas no acaben siempre en ese número en que por fin nos congraciamos todos.
Todo gira en el Universo. Nada permanece quieto y Vds. tienen derecho a mover sus ruletas, sus galaxias sobre el verde tapete de palacios de cartón, pero recuerde que más allá de sus casinos ya caducados, el girar es siempre para la armonía, para el orden y beneficio colectivos. Comiencen a girar sus ruletas al ritmo de la Vida no dividida. Una Sr. Adelson su ruleta a la Gran Ruleta de la existencia. ¡Hagan Juego del grande…!, sin desesperos, ni prostíbulos a la salida. ¡Hagan Juego!, el único que merece la pena, aquél que nos nutre y alegra, que nos eleva y dignifica, aquél que no envicia y sin embargo seguiremos practicando el resto de nuestras vidas.

De  Eclesalia.net