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viernes, 18 de mayo de 2012

LA NOCTURNA LUMINOSIDAD




Cuántas veces nos hemos dicho: no veo nada. Dónde está la luz que antes me era tan cercana…
Muchas veces pensamos que Dios se oculta, se vela, como si nos hubiera abandonado.
Pero no siempre que no vemos es por falta de luz; ni muchísimo menos. Nadie puede aguantar la mirada al sol: se ciega, no ve.
A nosotros nos pasa lo mismo. Muchas veces que no vemos no es precisamente por falta de luz, sino por exceso de luz.

De  Pastoral SJ

AVISOS SEMANA 21 DE MAYO

Lunes 21
4:30  reunión grupo de Cáritas en la parroquia de Fátima
5:00  preparación de la primera comunión con los padres de los niños
6:45  formación de adultos (Gaudium et Spes)
Miércoles 23
5:00  oración de silencio, con exposición del Santísimo
Domingo 27, fiesta de Pentecostés
12:00  Eucaristía parroquial
13:15  Eucaristía de primeras comuniones.

jueves, 17 de mayo de 2012

ASCENSIÓN DEL SEÑOR

"Suscita en nosotros el deseo de la patria eterna"


Ascensión. Escuela de Moscú. Siglo XV.




"Los apóstoles se postraron adorando al Dios de los cielos y, en un arrebato de alabanzas, elevaron sus voces hacia aquella montaña, como felicitando a la Eleona por haber sido digna de tan grandes cosas"  (Romano el Cantor)

En el punto más alto del monte de los Olivos, sobre la cueva de Eleona ("olivar"), en un lugar llamado Imbobon ("altura"), se halla el edificio de la Ascensión (actualmente junto a una mezquita), que recuerda el lugar donde Cristo se separó de la tierra y subió al cielo ante la mirada de los apóstoles. Originalmente, el recuerdo de esta gran fiesta, que el Evangelio sitúa cuarenta días después de la Resurrección y cincuenta antes de Pentecostés, se celebraba el mismo día de la Resurrección. Después se emparejó con Pentecostés, y entre los siglos V y VI, adquirió su autonomía. 
El esquema iconográfico es constante: los apóstoles se sitúan alrededor de la Virgen, a quien los Evangelios no citan, aunque no cabe duda que estuvo presente. El icono cede a María el centro de la composición, como columna y fundamento de la Iglesia, eje que liga la tierra al cielo, donde está Cristo en su trono entre las potencias angélicas. Abajo en el suelo, entre rocas y olivos que representan la jubilosa participación de la naturaleza en la liturgia cósmica, los ángeles de la Resurrección regañan a los inquietos apóstoles: "Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo?". María mantiene una tranquilidad inefable. Ella realiza el encuentro entre el mundo angélico y lo terrenal.

Nosotros, viajeros por los senderos del mundo, suspiramos por revestirnos con esa túnica de luz sin ocaso que tú mismo, Señor, nos has preparado en tu amor. Haz que no se pierda nada de todo lo que, por gracia, has derramado como don en nuestras pobres manos. Que la fuerza de tu Espíritu plasme en nosotros el hombre nuevo revestido de mansedumbre y de humildad.
Te rogamos que no permitas que nos mostremos sordos a tus palabras de vida, porque si no te seguimos a ti y no nos confiamos al poder de tu nombre, nadie más podrá salvarnos. Que tu Espíritu triture todos los ídolos que todavía detienen y obstaculizan nuestro camino. Que nada ni nadie pueda aprisionar nuestro corazón en esta tierra. Haz que, dirigiendo la mirada a ti y a tu Reino, consigamos ojos para ver por doquier los prodigios de tu amor.

Vídeo de la fiesta:

Lecturas del día:


lunes, 14 de mayo de 2012

FE Y ESPERANZA EN TIEMPOS DE CRISIS



 En la calle y en los medios impera el tema de la crisis pero absolutamente nada frena el brotar de las nuevas hojas, el despertar de la nueva vida en la avanzada primavera. El Ibex en rojo no detiene ninguna clorofila. Los batacazos de la bolsa no paralizan las huertas en mi aldea. La prima de riesgo no afecta el florecer de los campos. El hayedo inmenso gana cada día, quién sabrá de dónde, más fascinante verde. La vida continúa, es el sistema económico urdido por el humano el que quiebra. La naturaleza entera se rige por la economía del bien común que nosotros/as no terminamos de observar. Más allá de ese verde que ahora va conquistando nuestros paisajes, hay un mundo individualista y materialista que zozobra, más allá de la economía real, hay una economía artificial y especulativa que se tambalea.
Toda la naturaleza contribuye al orden, a la armonía, al progreso conjunto, pero a nosotros nos alcanzan los Mayos sin despertar a la necesidad de promover el bien colectivo. Nos resta ser uno con ese supremo concierto global. Nuestro futuro está indisolublemente ligado a nuestra reubicación en el equilibrio de lo natural.
Adecuarse con menos puede ser absolutamente liberador, puede ayudarnos a emanciparnos de la prisión del tener para saltar a los anchos prados del ser. Vivir con lo necesario es un imprescindible ejercicio solidario. Apretarse el cinturón puede ser un ensanchar de la vida y sus inmensas posibilidades, una expansión de creatividad. La crisis nos da la oportunidad de salir al mundo más nosotros, más desnudos; nos otorga la posibilidad de recuperar lo sencillo en detrimento de lo sofisticado, de llamar a la puerta de una esfera más íntima y olvidada. La esperanza no puede venir sino desde el absoluto convencimiento del poder inmenso del que somos portadores. Será de ley reivindicar lo que es justo en cuanto a condiciones laborales y remuneraciones, pero también comenzar a arreglarnos con lo “justo” y prescindir de lo superfluo.
Si antes vivimos por encima, ahora toca vivir desde más adentro. La crisis nos pone a prueba. Las gentes y los pueblos son graduados en momentos de apuros. Estos tiempos aparentemente más difíciles nos invitan a un rearme de fe y de esperanza. Fe no necesariamente ceñida, ya no necesariamente ajustada a patrón, sino fe ancha, abierta y a la vez profunda; esperanza de que las soluciones no llegan de fuera, sino de nuestro propio interior; esperanza de que ahora estamos en mejores condiciones para dar vida a una civilización más instalada en el cooperar y el compartir, en el respeto a la Madre Naturaleza y sus reinos.
No nos falta fe de que emergeremos de la crisis, siempre y cuando optemos por la sencillez y la solidaridad. La solidaridad linda la reverencia de la que tanto adolece nuestro mundo aún codicioso. Tenemos fe de que estamos a las puertas de una nueva era más reverente con el otro, sus circunstancias y su diferencia; un nuevo tiempo más reverente con cuanto nos rodea. La sostenibilidad tendrá largo recorrido cuando parta de esa actitud sinceramente considerada, cuando sea algo más que una mera consigna ecologista, una meta de vanguardia y devenga una llamado inaplazable del alma, cuando volvamos a ser en comunión con la Madre Tierra-Amalurra, cuando nos vinculemos absolutamente a su destino.
Reverenciar es por lo tanto recolocarnos debidamente en el concierto de la creación, ya no para ser más, ya no para ser quienes usurpan y explotan, sino para devenir quienes velan por ese concierto. Es reencontrar nuestro lugar excelso en la cumbre de lo creado, entendiendo esa cima como el supremo compromiso para la preservación y el progreso de cuanto late. Nadie habla de tomar camino de la caverna, de prescindir de los adelantos útiles al genuino e integral progreso humano, sí de prescindir de cuanto adelanto mata, envenena, usurpa, explota…
La crisis es el gran interrogante que estaba colocado en nuestro itinerario colectivo. No sorteemos ese “stop” imprescindible. Se impone el cuestionamiento de buena parte de cuanto producimos. Cada vez más personas sentimos la crisis como oportunidad de oro para reorientar nuestros pasos, para reinventarnos a nosotros, a nuestra civilización, a nuestra forma de relacionarnos. Hay que empezar de nuevo con otros valores, con otros principios, tras otro destino. Sería además un gran error pensar que nos hallamos en una crisis de exclusivo orden económico y no de modelo civilizacional. Optamos por explotar u optamos por reverenciar. Optamos por enriquecernos más y más materialmente, no importa a consta de qué o de quién, u optamos por reencontrarnos a nosotros mismos y a la vida que nos envuelve. La palabra consumo, y su tan mentada reactivación, nos habla más de la primera opción.
La fe y la esperanza en este tiempo de crisis no nos la da por lo tanto la reactivación del consumo, sino la reactivación de nuestra alma, de nuestro potencial creador, de nuestro potencial amador. La fe y la esperanza en medio de la crisis nos la proporciona el parón, el silencio, la ocasión para regenerar nuestra mirada, para dejarnos encantar por las primaveras de uno y otro signo que ya son con nosotros.
En última instancia sostenibilidad es sacralizar, porque sólo llegaremos a respetar, proteger y amar por entero aquello que consideramos sagrado. El ocaso de una civilización materialista e individualista que hace aguas por doquier, nos coloca a las puertas de una era más cargada de alma, más grupal, más consciente. El fin de la regencia de lo profano nos aboca a un tiempo más  sagrado aún por definir. El desespero de la crisis habrá de tornar poco a poco en pasión colectiva para sentar las bases de ese nuevo y más fraterno mundo por el que cada vez más humanos suspiramos. 

De  Eclesalia.net


sábado, 12 de mayo de 2012

ACTIVIDADES VERANO 2012



o   CAMPO DE TRABAJO (AHIGAL DE VILLARINO) del 2 al 7 de Julio para adolescentes de 3º y 4º de ESO
o   CAMPO DE TRABAJO (GEMA) del 9 al 14 de Julio para adolescentes de 6º de primaria y 1º - 2º de ESO.
o   CAMPAMENTO PARROQUIAL (SAN MIGUEL DE VALERO) del 23 al 29 de Julio para niños / as de 2º a 5º de  primaria.
Para apuntarse: en el despacho parroquial de 7 a 8 de la tarde hasta el 25 de mayo. 



AVISOS SEMANA 14 DE MAYO

Lunes 14
- 4:30 reunión de Cáritas parroquial en la parroquia de Fátima
- 5:00 reunión grupo de mayores en los locales.
Miércoles 16
- 5:00 oración de silencio en el templo.

Se recuerda que durante todo el mes de mayo, de lunes a sábado, se realiza el rezo del Rosario a las 7:30, antes de la Eucaristía.


ANIVERSARIO DEL 15M


Se cumple estos días el primer aniversario del llamado Movimiento 15-M o de los “indignados”, protagonistas de una intensa agenda de movilizaciones por toda España, y cuyo centro neurálgico y simbólico estuvo en la madrileña Puerta del Sol.
Doce meses en los que las asambleas han continuado, pero a nivel más local, con desorganización e, incluso, amagos de escisión. Un movimiento espontáneo acarrea esos problemas. No es buena la ruptura por la falta de unidad. Los problemas pueden resolverse aunando fuerzas.
Razones para la indignación sigue habiendo, y quizás sean más y de más peso que hace justo un año. No se pueden quemar ilusiones, pero sí hay que racionalizar los medios de protesta y de legítima manifestación.
Como hizo entonces, Vida Nueva ahora también reflexiona sobre este movimiento y pregunta a creyentes comprometidos en diversas tareas cómo lo ven y cuál debe ser el papel a jugar: implicarse, distanciarse, compartir, dar esperanza…
Se ha repetido, y se repite en círculos eclesiales, que nada humano es ajeno a los cristianos. Es el arranque mismo de la Gaudium et Spes. Por eso, este hecho tampoco debe serlo. Y los creyentes tienen derecho a indignarse, a comprender la indignación, lo cual no significa aceptar algunas demandas y acciones irrespetuosas de grupos que integran el 15-M. Además, para el creyente, la indignación va más allá y se asienta en las raíces de la realidad que se contesta y que indigna.
Tiene cosas buenas esta nueva revolución juvenil y, entre ellas, destaca que ha sido capaz de sacar del letargo a muchos jóvenes, de movilizar a todas las generaciones en la búsqueda de una sociedad mucho más humana, que tenga a la persona como centro y no supeditada al mercado, al dinero o a meros intereses políticos.
Pero para los cristianos, no todo puede quedar en la indignación, que es necesaria como paso a la denuncia profética, sino que debe haber un mensaje de esperanza: que no es nada más y nada menos que Dios está de parte de los crucificados y que el mal y la injusticia son derrotados.
Conociendo esto, el futuro que se nos abre es mucho más alentador, un mensaje que se puede y debe complementar con la Doctrina Social de la Iglesia y con la inspiración que tantas y tantas iniciativas cristianas nos ofrecen cada día. El Papa, en su visita a España con motivo de la JMJ 2011, ya habló de la revolución del amor como camino para salir de la indignación.
Ante una situación económica como la actual, debemos ser los creyentes, de cualquier confesión, punta de lanza: ser los primeros en respetar los derechos de los trabajadores, ser justos con los empleados, ser honestos en nuestro trabajo, hacer justicia con quienes menos tienen…
La regeneración es tarea de todos, porque hasta ahora la hemos esperado de otros sin que llegara, y eso implica compromiso, trabajo y mucho sacrificio. La esperanza de los cristianos es que el mal no nos vencerá, porque ya fue derrotado.
Sobre estas claves, recordamos el 15-M, mirando más allá, invitando a las instituciones a abrir sus puertas a los jóvenes que llegan cargados de ilusión y limpieza y a aportarles la serenidad y otras lecciones positivas de la madurez.

De  Vida Nueva

jueves, 10 de mayo de 2012

SEXTO DOMINGO DE PASCUA

"Nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus amigos"  (Jn 15,13)




Nosotros sólo amamos si hemos sido amados primero. Busca cómo puede el hombre amar a Dios, y no encontrarás más que esto: Dios nos ha amado primero. Aquel a quien nosotros hemos amado se ha entregado antes él mismo. Se ha entregado a fin de que nosotros le amemos. ¿Qué es lo que ha entregado? El apóstol san Pablo lo dice con más claridad: «El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones». ¿Por medio de quién? ¿Quizá por medio de nosotros? No. ¿Por medio de quién entonces? «Por medio del Espíritu que nos hasido dado» (Rom 5,5). Llenos de ese testimonio, amamos a Dios por medio de Dios...

La conclusión se impone, y Juan nos la dice aún con mayor claridad: «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él» (Jn 4,8). Es poco decir: el amor viene de Dios. Pero ¿quién de nosotros se atrevería a repetir estas palabras: «Dios es amor»? Las ha dicho alguien que tenía experiencia. Tú no ves a Dios: ámalo y lo poseerás. Porque Dios se ofrece a nosotros en el mismo instante. «Amadme -nos grita- y me poseeréis. No podéis amarme sin poseerme. El amor, la libertad interior y la adopción filial no se distinguen más que por el nombre, como la luz, el fuego y la llama. Si el rostro de un ser amado nos hace felices, ¡qué hará la fuerza del Señor cuando venga a habitar en secreto en el alma purificada! El amor es un abismo de luz, una fuente de fuego. Cuanto más brota, más quema al sediento. Por eso el amor es un progreso eterno.

                                                                                San Agustín. Sermones.

Vídeo de la semana:

Lecturas del día:


miércoles, 9 de mayo de 2012

AL ESTILO DE JESÚS


Jesús se está despidiendo de sus discípulos. Los ha querido apasionadamente. Los ha amado con el mismo amor con que lo ha amado el Padre. Ahora los tiene que dejar. Conoce su egoísmo. No saben quererse. Los ve discutiendo entre sí por obtener los primeros puestos. ¿Qué será de ellos?
Las palabras de Jesús adquieren un tono solemne. Han de quedar bien grabadas en todos: "Éste es mi mandato: que os améis unos a otros como yo os he amado". Jesús no quiere que su estilo de amar se pierda entre los suyos. Si un día lo olvidan, nadie los podrá reconocer como discípulos suyos.
De Jesús quedó un recuerdo imborrable. Las primeras generaciones resumían así su vida: "Pasó por todas partes haciendo el bien". Era bueno encontrarse con él. Buscaba siempre el bien de las personas. Ayudaba a vivir. Su vida fue una Buena Noticia. Se podía descubrir en él la cercanía buena de Dios.
Jesús tiene un estilo de amar inconfundible. Es muy sensible al sufrimiento de la gente. No puede pasar de largo ante quien está sufriendo. Al entrar un día en la pequeña aldea de Naín, se encuentra con un entierro: una viuda se dirige a dar tierra a su hijo único. A Jesús le sale desde dentro su amor hacia aquella desconocida: "Mujer, no llores". Quien ama como Jesús, vive aliviando el sufrimiento y secando lágrimas.
Los evangelios recuerdan en diversas ocasiones cómo Jesús captaba con su mirada el sufrimiento de la gente. Los miraba y se conmovía: los veía sufriendo, o abatidos o como ovejas sin pastor. Rápidamente, se ponía a curar a los más enfermos o a alimentarlos con sus palabras. Quien ama como Jesús, aprende a mirar los rostros de las personas con compasión.
Es admirable la disponibilidad de Jesús para hacer el bien. No piensa en sí mismo. Está atento a cualquier llamada, dispuesto siempre a hacer lo que pueda. A un mendigo ciego que le pide compasión mientras va de camino, lo acoge con estas palabras: "¿Qué quieres que haga por ti?". Con esta actitud anda por la vida quien ama como Jesús.
Jesús sabe estar junto a los más desvalidos. No hace falta que se lo pidan. Hace lo que puede por curar sus dolencias, liberar sus conciencias o contagiar confianza en Dios. Pero no puede resolver todos los problemas de aquellas gentes.
Entonces se dedica a hacer gestos de bondad: abraza a los niños de la calle: no quiere que nadie se sienta huérfano; bendice a los enfermos: no quiere que se sientan olvidados por Dios; acaricia la piel de los leprosos: no quiere que se vean excluidos. Así son los gestos de quien ama como Jesús. 

 De  Eclesalia.net